La versión de Duane
Así cuenta el marcador histórico oficial la historia del cementerio de la familia Pedigo, en el condado de Tyler. Acomódese, porque esta historia comienza con un viaje y termina con paredes de piedra levantadas por gente que no quería olvidar. Abram Pedigo, a quien también llamaban Abel, llegó a Texas con su esposa Julia en 1857.
No llegaron solos, y no se quedaron chicos. Para la década de 1880, Abram y Julia y sus once hijos ya habían establecido una plantación cerca de este lugar. Once hijos.
Eso no es una familia nomás, es un pueblo con carácter. Y trabajaban como tal: cultivaban la tierra, sí, pero también operaban un molino de maíz, una despepitadora de algodón y un molino de caña de azúcar. Los Pedigo no vivían de la tierra solamente.
La ponían a trabajar. Entre esos once hijos había una hija llamada Cordelia. Se casó con un hombre llamado Sid McCarthy y los dos se establecieron en el condado de Hardin, aquí cerca.
En 1883, Cordelia dio a luz a dos gemelas. Debió haber sido un momento de pura alegría. Dos vidas nuevas de un golpe.
Pero aquí la historia se pone callada. Poco después de que nacieran las gemelas, una de las niñas murió. Y el 24 de mayo de 1883, Cordelia también murió.
Madre e hija, perdidas con pocos días de diferencia. Las trajeron de vuelta a la hacienda familiar, a la tierra de Abram y Julia, y las enterraron ahí. Ese entierro fue el principio del cementerio de la familia Pedigo.
No hubo plan grandioso ni escritura formal. Una madre y su bebé, traídas a casa. La gemela que sobrevivió quedó al cuidado de sus abuelos.
Y Sid McCarthy, que había quedado viudo, murió él también apenas tres años después, y lo sepultaron aquí mismo, junto a Cordelia y la hija que había perdido. El cementerio fue creciendo como crecen los camposantos de familia. Casi todos los hijos de Abram y Julia Pedigo están enterrados en ese lugar, todos menos uno.
Cuando el propio Abram murió en 1906, su hijo Jack Hamilton heredó la plantación. Jack Hamilton tomó esa tierra que guardaba a su familia y la registró formalmente en los documentos del condado, haciéndola oficial, haciéndola permanente. Luego, en 1939, donó terreno adicional para ampliar el cementerio.
Y hay algo más: en 1938, los hijos de Abram y Julia construyeron dentro del cementerio una capilla de piedra natural, levantada con sus propias manos, y la dedicaron a los pioneros de la región, a la gente que había llegado al condado de Tyler y echado raíces tan hondas que todavía se sienten. Un cementerio que comenzó con el dolor de una pérdida. Que fue creciendo con el tiempo.
Y que los propios hijos que se criaron en esa plantación decidieron marcar con piedra. Eso no es solo un lugar para enterrar a los muertos. Es una familia diciéndole al mundo: aquí estuvimos, y no lo hemos olvidado.
Lo que dice el marcador
Abram (Abel) B. y Julia Pedigo llegaron a Texas en 1857. Con sus once hijos, establecieron una plantación cerca de este sitio en la década de 1880. Además de la agricultura, la familia operaba un molino de grano, una desmotadora de algodón y un trapiche. La hija de los Pedigo, Cordelia, y su esposo, Sid McCarthy, vivían en el cercano condado de Hardin. Poco después de que Cordelia diera a luz a dos hijas gemelas en 1883, una de las niñas y Cordelia murieron el 24 de mayo. Fueron traídas de vuelta a la granja familiar para su sepultura, dando así origen al cementerio de la familia Pedigo. La gemela sobreviviente quedó al cuidado de sus abuelos. Cuando Sid McCarthy murió tres años después, fue sepultado aquí junto a su esposa y su hija. Todos los hijos de A. B. y Julia Pedigo, salvo uno, están enterrados en el panteón familiar. Tras la muerte de A. B. en 1906, su hijo Jack Hamilton heredó la plantación y posteriormente registró formalmente el cementerio en los documentos de escrituras del condado. En 1939 donó terreno adicional para ampliar el área de sepultura. Una capilla de piedra nativa, construida en el cementerio por los hijos de A. B. y Julia, fue dedicada a estos pioneros de la región en 1938.
Traducción no oficial del texto del marcador de la Texas Historical Commission. Lea el texto oficial en inglés →