La versión de Duane
Así lo cuenta el marcador histórico oficial del condado de Tyler, Texas: lo que quedó grabado en piedra, con un poco de aire de carretera por debajo. Antes de que el condado de Tyler tuviera nombre, antes de que tuviera un juzgado o un alguacil o siquiera una barda decente, este rincón del profundo East Texas era tierra de hogar. Tierra de hogar de tribus indígenas civilizadas, que vivían en lo más tupido de lo que la gente llamaría después el Big Thicket, esa maraña densa y catedralicia de pinos y maderas duras que no le pide permiso a nadie.
El mundo de afuera llegó a tocar a la puerta en 1756, cuando los exploradores españoles se abrieron paso por aquí. No venían a pasear. Andaban tratando de mantener fuera de Texas las expediciones comerciales de los franceses, y esta tierra quedaba justo en medio de ese pleito.
País de encrucijadas, desde entonces. Luego llegó 1831, y en este mismo terreno levantaron el Fort Teran. Lo comandaba un hombre conocido como el coronel Ellis Peter Bean, y el marcador histórico no se limita a llamarlo coronel: lo llama aventurero famoso y pintoresco.
Uno no sale en un marcador histórico oficial como famoso y pintoresco si llevó una vida tranquila. Eso es todo lo que el marcador histórico nos dice de Bean, y francamente, con eso basta para quedarse pensando. Avancemos a 1846.
El condado se crea y se organiza, y había que ponerle nombre. Fueron directo a lo más alto: el presidente John Tyler, el hombre que firmó la resolución para anexar Texas a los Estados Unidos. Así es como uno le deja el nombre a un condado.
Todo condado necesita una cabecera, y un destacado poblador de los primeros tiempos, Josiah Wheat, donó un terreno de doscientos acres para ese fin. Doscientos acres, regalados así nomás. El nuevo pueblo también necesitaba nombre, y le pusieron Woodville, en honor a George Wood, quien había auspiciado el proyecto de ley en la Primera Legislatura de Texas que creó el condado.
El marcador histórico menciona casi de paso que Wood después sirvió como gobernador de Texas, de 1847 a 1849. O sea, el hombre que ayudó a dar a luz el condado se fue a gobernar todo el estado. No está nada mal.
Y luego alguien tenía que ponerse a trabajar de verdad. Los primeros funcionarios del condado quedaron todos en el registro: William Sansour como juez mayor; Ezekiel Green, George Kirkwood, Angelina Parker e Ivy Taylor como comisionados; James Sapp como alguacil; James Barclay como tasador y recaudador de impuestos; los señores Dobb y William Gray como jueces de paz; Harmon Frazier como agrimensor; y John Arnett como tesorero. Esos son los nombres que sostuvieron el condado cuando era todavía muy nuevo.
Para 1966, cuando se puso este marcador histórico, la lista había crecido y cambiado, como cambian todas las listas. El juez del condado Jeff Mooney. Los comisionados Joe Best, el señor Hicks, Leon Fowler y el señor Powell.
El señor Boyd como tesorero. Tom Sawyer, sí, Tom Sawyer, como secretario del condado. El señor Thornton a cargo de los impuestos.
El licenciado Clyde Smith como procurador del condado. Grady Ray, alguacil. El señor Minter al frente de las escuelas del condado.
Hilda Coats como secretaria de distrito. Y los jueces de paz Joe Loggins, el señor Sheffield, Clarence Woodrome y el señor Parrish. Distintos nombres, el mismo condado.
Todavía metido en el Big Thicket. La economía marchando sobre la madera, el petróleo y el ganado. Y cada primavera llega el Dogwood Festival, porque en el condado de Tyler hasta los árboles saben cómo darse a notar.
Desde los exploradores españoles hasta el Fort Teran y los acres que donó Josiah Wheat, este condado no surgió de la nada. Se fue acumulando, capa por capa, aquí mismo en la encrucijada del East Texas.
Lo que dice el marcador
Cruce de caminos hacia el este de Texas. Territorio natal de tribus indígenas civilizadas. Visitado en 1756 por exploradores españoles que intentaban impedir las expediciones comerciales francesas en Texas. Sitio en 1831 del Fuerte Terán, comandado por el coronel Ellis Peter Bean, famoso y pintoresco aventurero. El condado fue creado y organizado en 1846. Recibió su nombre en honor al presidente John Tyler, quien firmó la resolución para anexar Texas a los Estados Unidos. Un terreno de 200 acres para la cabecera del condado fue donado por uno de los primeros y más destacados colonos, Josiah Wheat. Fue nombrado "Woodville" en honor a George T. Wood, patrocinador del proyecto de ley en la Primera Legislatura de Texas que creó el condado. (Wood sirvió posteriormente como gobernador de Texas, de 1847 a 1849.) En el "Big Thicket". Sede del Festival Anual del Cornejo. La economía se basa en la madera, el petróleo y la ganadería. Primeros funcionarios del condado: William P. Sansour, juez principal; Ezekiel Green, George Kirkwood, Angelina Parker, Ivy Taylor, comisionados; James Sapp, alguacil; James Barclay, tasador y recaudador de impuestos; J. Dobb y William Gray, jueces de paz; Harmon Frazier, agrimensor; John C. Arnett, tesorero. Funcionarios del condado en 1966: Jeff R. Mooney, juez del condado; Joe I. Best, F. C. Hicks, Leon Fowler, H. H. Powell, comisionados; J. F. Boyd, tesorero; Tom Sawyer, secretario del condado; A. L. Thornton, tasador y recaudador de impuestos; Clyde E. Smith, Jr., fiscal del condado; Grady Ray, alguacil; B. M. Minter, superintendente escolar del condado; Hilda Coats, secretaria de distrito; Joe H. Loggins, E. E. Sheffield, Clarence Woodrome, L. L. Parrish, jueces de paz.
Traducción no oficial del texto del marcador de la Texas Historical Commission. Lea el texto oficial en inglés →