La versión de Duane
Así lo cuenta el marcador histórico oficial, y yo hago lo posible por contarlo como se merece. No todo el que llega a la costa de Texas viene buscando dejar huella. Pero Andrew Sorenson no era como los demás.
Nació en Dinamarca en 1864, llegó hasta este rincón del condado de Aransas, e hizo lo que hacen los hombres de buen ojo y mano firme en estas tierras. Se ganó una reputación. Como guía de caza y pesca, llegó a conocer estas aguas y este cielo de una manera que a la mayoría se le escapa.
Y la fama se fue corriendo la voz. Para 1909, Sorenson ya había echado raíces de verdad, en el sentido más concreto: compró 240 acres de terreno a cosa de media milla al oeste de donde usted está parado ahorita. Y luego, en 1912, fue más allá de llevar forasteros por el pantano.
Incorporó el Port Bay Hunting and Fishing Club, un club privado, y los miembros fundadores que se sumaron no eran gente cualquiera. Eran ciudadanos prominentes de todo Texas y de otros estados de la nación. Usted se preguntará qué traía a esa gente hasta acá.
El marcador histórico lo dice con toda claridad: las aguas cercanas rebosan de patos y gansos en temporada. Rebosan, así dice. Y esta costa tiene una manera de convencer hasta al más escéptico.
Pero los años fueron pasando, y el Golfo no hace promesas. Los huracanes llegaron e hicieron lo que los huracanes les hacen a las construcciones humanas. Las tierras también se fueron reduciendo, de aquellos 240 acres originales hasta apenas 46.
El propio Andrew Sorenson murió en 1941. Pero aquí es donde la historia da un giro que no todo club viejo de Texas puede presumir. El club sigue en pie.
Hoy mismo. Todavía atrae miembros que vienen por las mismas razones que aquellos fundadores, fieles a las tradiciones de conservación y deportividad que Sorenson puso en marcha. Hay legados que le sobreviven al hombre.
Hay legados que le sobreviven a la tormenta. Este ha podido con las dos cosas.
Lo que dice el marcador
El nativo de Dinamarca Andrew Sorenson (1864-1941) estableció una reputación como guía de caza y pesca en esta área a principios del siglo XX. Compró 240 acres de terreno (.5 mi. al O) en 1909 y en 1912 constituyó legalmente el club privado Port Bay Hunting and Fishing Club. Entre los miembros fundadores se encontraban ciudadanos prominentes de Texas y de los Estados Unidos. Las aguas adyacentes abundan en patos y gansos en temporada. A pesar de los daños causados por huracanes a las instalaciones del club a lo largo de los años y de una reducción en su extensión a 46 acres de terreno, el club continúa atrayendo a miembros que abrazan las tradiciones de la conservación y el espíritu deportivo. (1991)
Traducción no oficial del texto del marcador de la Texas Historical Commission. Lea el texto oficial en inglés →