La versión de Duane
Esto es lo que cuenta el marcador histórico de Floyd Pioneer Cemetery, y vale la pena escucharlo con calma, porque este pedacito de tierra tiene más capas de las que uno esperaría. En junio de 1855, un hombre llamado John Floyd, nacido en Kentucky en 1808, compró novecientas acres de tierra en Texas. Entre ellas estaba este mismo terreno.
Ese mismo año llegó con su familia y echó raíces aquí. Cuando alguien siembra así, está pensando en el futuro. Y resultó que, antes de que pasara mucho tiempo, también estaba pensando en algo más: la eternidad.
En algún momento de la década de 1860, John Floyd separó una acre de toda esa tierra para usarla como panteón familiar. Una sola acre, apartada de todo lo demás. Uno podría pensar que un panteón familiar nomás se llena de familia.
Y sí, el propio Floyd, nacido en 1808 y muerto en 1879, está enterrado ahí. Su esposa Julia Ann, que falleció en 1894, descansa a su lado. Pero esa acre tenía el corazón más grande que eso.
La tumba marcada más antigua es la de la señora Broad, que murió en 1873. Pero antes de que le pusieran su lápida, esta tierra ya había recibido a desconocidos. Niños, hijos de gente extraña, que murieron de difteria.
Alguien tenía que darles tierra, y John Floyd abrió esa puerta. Y hay un alma más en ese cementerio que llegó en circunstancias bien distintas: un bandido, muerto en Floyd's Inn. Sin honores, sin familia que lo reclamara; nomás un lugar en la acre de Floyd.
Un panteón familiar que acoge a huérfanos de la difteria y a un bandido muerto, junto a los suyos propios. Eso le dice a uno mucho de cómo era ese lugar y de la gente que lo construyó. Cuando los herederos de Floyd vendieron el resto de la tierra en 1910, se quedaron con una sola cosa: el control de ese cementerio.
Las novecientas acres podían irse, pero esa acre no. Y desde 1924, Restland Memorial Park colinda con el cementerio pionero, creciendo a su alrededor por todos lados. La ciudad siguió construyendo.
La tierra siguió cambiando de manos. Pero esa acre que John Floyd apartó en la década de 1860 sigue ahí, guardando a desconocidos y familia por igual, igual que siempre.
Lo que dice el marcador
En junio de 1855, John B. Floyd (1808–1879), de Kentucky, compró 900 acres de tierra que incluían este terreno. Ese mismo año se estableció aquí con su familia. En la década de 1860 reservó este acre para un cementerio familiar. Entre los primeros sepultados se encuentran niños de familias desconocidas que murieron de difteria y un bandido muerto en Floyd's Inn. La Sra. A. Broad (m. 1873) tiene la tumba señalada más antigua. Floyd y su esposa Julia Ann (m. 1894) están enterrados aquí. Sus herederos vendieron la tierra en 1910, conservando el control del cementerio. Desde 1924, Restland Memorial Park colinda con el cementerio pionero.
Traducción no oficial del texto del marcador de la Texas Historical Commission. Lea el texto oficial en inglés →