La versión de Duane
Así lo cuenta el marcador histórico oficial de la Hogan Blacksmith Shop, aquí en el condado de Erath, y yo le hago el cuento como puedo. Acomódese, porque esta historia arranca con una guerra y termina con una leyenda, y lo que las une es un hombre que sabía trabajar el metal. William Alexander Hogan sirvió como herrero de caballería de la Confederación, y cuando terminó la guerra, no se quedó quieto.
Después de 1870 recogió a su familia, dejó Mississippi atrás, y se vino a Texas, a un pueblo llamado Dublin. Y Dublin lo estaba esperando. Los ferrocarriles traían ganaderos y algodoneros en números cada vez mayores, y todos ellos necesitaban trabajo en hierro.
Así que William abrió su herrería en la calle Elm. El yunque resonaba, el fuego ardía, y el negocio echó raíces. Su hijo Chester tomó el relevo y mantuvo vivo el oficio de la familia.
Luego llegó el hijo de Chester, un muchacho que se llamaba Ben. Ben creció alrededor de esa herrería, frecuentaba el lugar, miraba el fuego, sentía el calor, y aprendía estando ahí lo que el metal puede hacer y cómo las manos de un hombre pueden darle forma. Pero Ben Hogan tenía otro camino trazado.
Empezó de caddie a los once años, y de ese comienzo tan sencillo se convirtió en campeón mundial del golf. Y aquí viene la parte que le debe dar a usted qué pensar: Ben usó lo que sabía de herrería para modificar sus propios palos de golf. Todo lo que había absorbido en esa herrería de Dublin, la ciencia y el arte de trabajar el metal, se lo llevó consigo hasta la cima de ese deporte.
En 1953, Ben Hogan abrió su propia planta para fabricar palos de golf, y reconoció que lo había aprendido de su abuelo y de su padre en la Hogan Blacksmith Shop. La familia conservó ese terreno por generaciones, hasta 1997, cuando lo donaron a la ciudad de Dublin. El martillo de un herrero de caballería, si se usa con suficiente dedicación, puede hacerse escuchar a lo largo de un siglo entero.
Ese terreno en Dublin es la prueba.
Lo que dice el marcador
William Alexander Hogan, ex herrero de caballería de la C.S.A., llevó a su familia desde Mississippi a Dublin después de 1870. Con los ferrocarriles atrayendo a rancheros ganaderos y agricultores algodoneros en número creciente, William abrió una herrería en Elm Street. Su hijo, Chester, continuó el negocio familiar. El hijo de Chester, Ben, frecuentaba la herrería, pero estaba destinado a otro camino. Fue caddie a los 11 años y se convirtió en un golfista campeón mundial. Ben utilizó las habilidades de herrería para modificar sus palos de golf y, en 1953, abrió su propia planta de fabricación de palos, aprovechando lo que aprendió sobre la ciencia y el arte del metal de su abuelo y su padre en la Herrería Hogan. La familia Hogan mantuvo el terreno hasta 1997, cuando lo donó a la ciudad de Dublin.
Traducción no oficial del texto del marcador de la Texas Historical Commission. Lea el texto oficial en inglés →