La versión de Duane
Así lo cuenta el marcador histórico oficial de Lincoln High School en Dallas, y yo hago lo posible por hacerle justicia. Acomódese, porque este tiene mucho peso. En 1937, la junta escolar de Dallas nombró un comité con una sola misión: encontrar terreno para una nueva secundaria para estudiantes afroamericanos.
Lo encontraron: once acres, aquí mismo, en este lugar. Once acres para levantar algo que la comunidad llevaba mucho tiempo necesitando. El plantel que se construyó en ese terreno fue uno de los más grandes de toda la ciudad.
Veinte salones de clase, laboratorios de química y física, auditorio, cafetería y biblioteca, todo bajo el mismo techo del edificio principal. Y casi la mitad del costo de construcción lo cubrió una subvención federal de la Public Works Administration. Así que cuando esas puertas se abrieron por primera vez en enero de 1939, traían mucho encima.
Mil doscientos cincuenta y cinco estudiantes entraron. Treinta y un maestros los esperaban. Ese número de por sí dice mucho.
Porque la mayoría de esos alumnos venían apretados en la única escuela que existía antes para estudiantes negros en Dallas, Booker T. Washington, a cinco millas al norte. Hacinamiento extremo, dice el marcador histórico. Esa frase carga mucho en silencio.
Al frente de la nueva escuela estaba Tueria Dell Marshall, su primer director, un hombre que serviría a Lincoln High School durante dieciséis años. Dieciséis años. Vio crecer la matrícula de mil doscientos cincuenta y cinco a más de tres mil estudiantes.
Se le reconoce haber brindado a sus alumnos una formación académica de calidad, y cuando llegó su hora, lo sepultaron en el histórico cementerio L. Butler Nelson, justo al lado de la escuela en la que se volcó por entero. Su amada escuela, la llama el marcador histórico. Ese detalle no se olvida fácil.
La asistencia a Lincoln fue bajando entre 1960 y 1971, durante un plan gradual de desegregación, y la apertura de nuevas escuelas en la ciudad también redujo la matrícula. Pero lo que Lincoln produjo en esos años no se achica con los números. Más de doscientos educadores se cuentan entre sus egresados.
Doscientos maestros salidos de una sola escuela, en un solo vecindario de Dallas. Y el edificio mismo merece sus propias palabras, porque no era nomás un edificio, era una declaración. Lo diseñó el arquitecto de Dallas Walter Sharp, quien también había sido responsable de varias escuelas en Arlington, Dallas y Tyler.
La Dolph-Bateson Construction Company fue el contratista. Sharp trabajó en lo que se conoce como arquitectura Moderne, y la usó con intención: la repetición de ventanas y una marquesina de entrada en voladizo que llevaban la mirada hacia los lados, acentuando lo horizontal. Pero lo equilibró con una masa vertical y una torre con ladrillos de vidrio en la entrada.
Esa torre convirtió al edificio en un punto de referencia en el vecindario. Y los puntos de referencia de verdad no son solo lo que se puede ver. Son lo que pasó adentro.
Tueria Dell Marshall está enterrado justo al lado para recordárselo a uno. Lincoln High School sigue de pie aquí, sigue siendo ese punto de referencia, cargando más de tres mil historias de sus años de mayor auge, y más de doscientos maestros que salieron a hacer más historia.
Lo que dice el marcador
En 1937, la junta escolar de Dallas nombró un comité de construcción para encontrar un terreno destinado a una nueva preparatoria para afroamericanos. El comité eligió once acres en este lugar. Lincoln High School fue uno de los campus más grandes de la ciudad, con veinte salones de clase, laboratorios de química y física, auditorio, cafetería y biblioteca en el edificio principal. Una beca federal de la Public Works Administration pagó casi la mitad del costo de construcción. En enero de 1939, Lincoln High School abrió sus puertas por primera vez con 1,255 estudiantes y 31 maestros. Debido al extremo hacinamiento, muchos de estos estudiantes habían provenido de la única escuela anterior para personas negras, Booker T. Washington (5 MI. al N). Tueria Dell Marshall (1883-1960), el primer director de la nueva escuela, ocupó el cargo durante 16 años y vio la matrícula aumentar a más de 3,000. A Marshall, reconocido por brindar a sus estudiantes una formación académica de calidad, se le dio sepultura en el histórico L. Butler Nelson Cemetery, adyacente a su querida escuela. La asistencia a Lincoln disminuyó durante un plan gradual de desegregación de 1960 a 1971, y la apertura de nuevas escuelas también redujo la matrícula. Lincoln cuenta con muchos egresados distinguidos, entre ellos más de 200 educadores. El arquitecto de Dallas Walter C. Sharp, responsable de varias escuelas en Arlington, Dallas y Tyler, diseñó Lincoln High School, y Dolph-Bateson Construction Company fungió como contratista. El diseño de arquitectura Moderne de Sharp, con la repetición de ventanas y un dosel de entrada en voladizo, acentuó la dirección horizontal. El volumen vertical y la torre con ladrillos de vidrio en la entrada convirtieron al edificio en un punto de referencia en el vecindario. (2006)
Traducción no oficial del texto del marcador de la Texas Historical Commission. Lea el texto oficial en inglés →