La versión de Duane
Esto es lo que dice el marcador histórico oficial, y yo estoy aquí nomás para asegurarme de que usted lo escuche bien. Allá por 1874, el obispo Claude Marie Dubuis tenía puestos los ojos en el norte de Texas. La región crecía rápido, y el obispo quería plantar una escuela católica justo en medio de ese crecimiento.
Entonces hizo lo que hace todo hombre de fe con determinación: les encargó la tarea a seis monjas ursulinas que vivían en Galveston. Seis mujeres, una misión, y una región que todavía estaba hallando su propio camino. En enero de ese año, el obispo Dubuis viajó personalmente con las hermanas hasta Dallas.
No nomás las mandó con su bendición y un adiós con la mano; fue con ellas, y las ayudó a abrir las puertas. Uno se imaginaría que el primer hogar de lo que con el tiempo sería una institución de renombre tendría algo de grandeza. Columnas de piedra, quizás.
Pasillos largos. El tipo de edificio que parece decir que va a durar para siempre. Lo que encontraron fue una casita de madera con cuatro cuartos, cerca de Sacred Heart Church en el centro de Dallas.
Cuatro cuartos. Nada más. Pero el párroco de esa iglesia, el padre Joseph Martiniere, trabajó de cerca con las monjas para echar a andar la escuela, y el 2 de febrero de 1874, la Ursuline Academy abrió sus puertas oficialmente.
Entraron siete alumnas. Siete. Ese número merece que uno se detenga un momento.
Siete estudiantes en una casita de cuatro cuartos, y las personas que la dirigían ya sabían que estaban construyendo algo que las iba a sobrevivir. Y tenían razón. La matrícula fue creciendo.
Se hicieron planes. Para 1884, la academia había rebasado por completo el centro de la ciudad y se mudó a un edificio nuevo de ladrillo, un edificio de verdad, ubicado en las calles Bryan, Haskell y Live Oak. Ese edificio albergó a la escuela durante décadas, hasta 1949, cuando la academia se trasladó a este mismo lugar donde usted se encuentra ahora.
Pero la Ursuline no se limitaba a enseñar a leer y a sumar. En 1918, uno de los primeros kínders de la ciudad abrió como parte del programa de la academia. Piénselo: mientras Dallas era todavía una ciudad bastante joven, estas monjas ya se estaban preguntando qué necesitaban los más pequeños.
La sección de primaria siguió su curso y se cerró en 1976, y desde entonces la academia concentró toda su atención en la preparatoria. Generaciones de jovencitas de Dallas han recorrido estos pasillos, desde aquellas primeras siete alumnas en una casita de cuatro cuartos en 1874, hasta el día de hoy. Eso no es poca cosa.
Es una ciudad que creció junto a una escuela que se negó a quedarse chica.
Lo que dice el marcador
El obispo Claude Marie Dubuis, deseando establecer una escuela católica en la zona de rápido crecimiento del norte de Texas, encomendó la tarea a seis monjas ursulinas con sede en Galveston en 1874. En enero de ese año, el obispo Dubuis viajó con las hermanas a Dallas y las asistió en la apertura de la escuela. La primera instalación disponible para la nueva academia fue una pequeña cabaña de madera de cuatro habitaciones ubicada cerca de Sacred Heart Church en el centro de Dallas. El párroco de la iglesia, el padre Joseph Martiniere, trabajó estrechamente con las monjas en el establecimiento de la escuela, que abrió oficialmente el 2 de febrero de 1874 con siete estudiantes. A medida que la matrícula creció, se hicieron planes para construir una instalación más grande. En 1884 la escuela se mudó fuera del área del centro a un nuevo edificio de ladrillo ubicado en las calles Bryan, Haskell y Live Oak. Ese edificio sirvió a la academia hasta 1949, cuando la escuela se trasladó a este sitio. Generaciones de niñas de Dallas han asistido a Ursuline Academy. Uno de los primeros jardines de niños de la ciudad abrió como parte del programa de la academia en 1918. Su sección de primaria fue discontinuada en 1976, y a partir de entonces el énfasis se puso en la educación preparatoria.
Traducción no oficial del texto del marcador de la Texas Historical Commission. Lea el texto oficial en inglés →