Marcador histórico de Texas

Penitenciaría Estatal C.S.A.

Huntsville · Condado de Walker · colocado en 1963

Guerra Civil

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Condado de Walker, Texas

La versión de Duane

Así cuenta el marcador histórico oficial lo que pasó aquí, en el condado de Walker. Si puede, oríllesе un momento, porque este tiene mucho que decir. Cuando la mayoría de la gente piensa en la Guerra Civil en Texas, se imagina caballería y campos de algodón, quizás algún fuerte polvoriento en la frontera.

No siempre se imagina una fábrica de telas funcionando a toda máquina dentro de una penitenciaría estatal. Pero eso era exactamente lo que pasaba aquí. Internos, esclavos y hombres libres, todos trabajando dentro de esa fábrica, convertían algodón y lana en lo que el suroeste confederado necesitaba con urgencia.

Millones de yardas de ello. Telas y estambre, osnaburgs, uniformes para las tropas del estado, uniformes para el ejército confederado. La maquinaria giraba, los telares no paraban, y lo que salía de esos muros vestía a un ejército.

Y no eran solo los soldados los que recibían ropa. También se distribuía tela a las familias necesitadas de los soldados. Las ganancias de la operación sostenían a unos trescientos internos dentro de esos mismos muros.

Y por un tiempo, brevemente, como dice el marcador histórico, prisioneros de guerra de la Unión también estuvieron ahí. Para entender por qué este lugar importaba tanto, hay que ver el panorama completo. El reverso del marcador histórico lo explica con claridad.

Texas, entre 1861 y 1865, enfrentaba algo casi imposible de resolver. Noventa mil soldados texanos que vestir. Dos mil millas de costa y frontera que defender.

Las importaciones reduciéndose mes a mes conforme el bloqueo de la Unión apretaba más. La demanda era enorme, y las rutas de abastecimiento que siempre habían cubierto esa necesidad ya no existían. Entonces Texas improvisó, y rápido.

Se construyeron plantas de armas y municiones. Se usaron concesiones de tierras para estimular la producción. La industria privada respondió y produjo suministros vitales tanto para los militares como para los civiles.

El cuartelmaestre confederado estableció depósitos y talleres para abastecer al ejército. Se aumentó la producción de sal y del rey algodón para intercambiarlos por los artículos escasos que no se podían fabricar en casa. Y por todo el estado, señoras y sociedades hilaban y cosían para equipar a los hombres que marchaban a la guerra.

En medio de toda esa lucha, la fábrica de la penitenciaría era una de las fuentes más constantes de tela en todo el suroeste confederado. El rey algodón no era solo un lema aquí; era la materia prima que alimentaba esos telares. Pero nada aguanta para siempre bajo semejante presión.

Conforme el bloqueo de la Unión seguía apretando, los pedidos del ejército llegaban más rápido de lo que la fábrica podía responder. La distribución de tela a las familias tuvo que racionarse. Luego vinieron las dificultades económicas.

Luego la maquinaria empezó a desgastarse. La producción se rezagó. Lo que alguna vez casi funcionó empezó a desmoronarse.

El marcador histórico llama a este lugar un memorial a los texanos que sirvieron a la Confederación. Y quizás lo que de verdad conmemora es la desesperación particular de una economía de guerra: el esfuerzo extraordinario, la improvisación, el trabajo de internos, esclavos y hombres libres frente a un telar, manteniendo vestido a un ejército durante todo el tiempo que pudieron. La maquinaria se desgastó.

La guerra terminó. Pero durante cuatro años, esos telares en el condado de Walker no dejaron de correr, y millones de yardas de tela son prueba de ello.

Lo que dice el marcador

Reclusos, esclavos y hombres libres trabajaron en la fábrica textil de la penitenciaría, principal fuente de artículos de tela para el Suroeste Confederado. Aquí el "rey algodón" y la lana se convirtieron en millones de yardas de tela e hilo, osnaburgs, uniformes para las tropas estatales, el ejército Confederado y las familias necesitadas de soldados; las ventas de tela sostenían a 300 reclusos, y prisioneros de guerra de la Unión fueron alojados allí brevemente. Al intensificarse el bloqueo de la Unión, las solicitudes del ejército se multiplicaron y la distribución de tela a las familias fue racionada. Posteriormente, las dificultades financieras y la maquinaria deteriorada ocasionaron una caída en la producción. Un memorial a los tejanos que sirvieron a la Confederación. Erigido por el Estado de Texas, 1963. [reverso] Manufactura tejana durante la Guerra Civil, 1861-65 Las grandes exigencias militares, 90,000 tropas tejanas, una costa y frontera de 2000 millas que custodiar, sumadas a la reducción de importaciones, provocaron una rápida expansión de la industria de Texas. Se construyeron fábricas de armas y municiones, y se otorgaron concesiones de tierras para fomentar la producción. La industria privada respondió a la necesidad y produjo suministros vitales para los militares y los civiles. El cuartelmaestre Confederado estableció depósitos y talleres para artículos militares. La producción de sal y del "rey algodón" fue incrementada para intercambiar por artículos escasos. Damas y sociedades hilaron y cosieron para equipar a los soldados.

Traducción no oficial del texto del marcador de la Texas Historical Commission. Lea el texto oficial en inglés →

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