La versión de Duane
Así lo cuenta el marcador histórico oficial, y aquí le traigo la historia de John William Wilson, del condado de Delta. Nació el 3 de octubre de 1841 en Tennessee y murió el 8 de septiembre de 1920, y entre esas dos fechas vivió suficiente como para llenar una docena de vidas ordinarias. Labró la tierra que rodea este mismo lugar, aquí crió a su familia, aquí construyó cosas, y aquí sirvió a su gente durante décadas.
Pero antes de todo eso, hubo una guerra. En 1862, Wilson se alistó en la Infantería de Missouri para servir en el ejército confederado durante la Guerra Civil. Y ese octubre de 1862, estaba en la batalla de Corinth cuando una herida grave le destrozó la pierna izquierda.
Lo que pasó después es el tipo de detalle que se le queda a uno grabado para siempre: lo dieron por muerto y lo dejaron tendido en el campo. Para sobrevivir, comió granos de maíz esparcidos por el suelo. La pierna le quedó parcialmente paralizada el resto de su vida.
Cargó con Corinth cada uno de sus días. Un hombre que salió de eso, si es que se puede llamar salir, tenía todo el derecho de encerrarse en sí mismo y en sus sembradíos. Y Wilson sí siguió labrando la tierra, toda su vida, porque los predicadores de esa época en la frontera solo recibían pago en especie.
Una vez le dieron un galón de miel de caña por sus servicios. Un galón de miel. Por la palabra de Dios.
Pero el llamado a predicar le llegó después de algo que lo sacudió más hondo que la herida de Corinth. Su hija pequeña, que al parecer se había ahogado, fue revivida de manera milagrosa. Después de aquello, Wilson decidió ponerse al servicio de la iglesia.
En 1866 se había casado con Sarah Ann George, y juntos criaron doce hijos. Predicaba en los alrededores y también recorría un circuito, por los caminos del condado, con el tiempo que trajera. También construyó uno de los primeros molinos de algodón del condado de Delta, y en 1887 compró el antiguo rancho de la familia Taylor, doscientos cincuenta pies al norte de aquí, una propiedad que databa de 1859.
Wilson era conocido en todo el condado, no solo como predicador, ni solo como agricultor o constructor, sino como un hombre de una calidad particular. Su manera bondadosa lo hizo famoso como el padrecito de las bodas, el cura de los casamientos, como lo recordaba la gente. Y cuando su hija mayor quedó viuda, la recibió en su casa junto con sus seis hijos pequeños.
Así nomás. Así era Wilson. Un hombre que había comido maíz del suelo de un campo de batalla para sobrevivir el tiempo suficiente de llegar a casa, echar raíces, y dar lo que tenía, a su familia, a su comunidad, a cualquiera que necesitara una palabra amable, una ceremonia de bodas, o un techo.
El marcador histórico lo llama bondad y caridad hacia su prójimo. Aquí en este camino del condado de Delta, parece algo que se acerca un poco más a la gracia.
Lo que dice el marcador
(3 de octubre de 1841 - 8 de septiembre de 1920) Querido ministro metodista de los primeros tiempos del Condado de Delta. Vivió y cultivó la tierra que rodea este sitio. Nació en Tennessee. Se alistó en la infantería de Missouri en 1862 para servir en el Ejército Confederado durante la Guerra Civil. Sufrió una grave herida en la pierna izquierda en la Batalla de Corinth, en octubre de 1862, y fue dado por muerto. Para sobrevivir, comió granos de maíz esparcidos por el campo. La pierna quedó parcialmente paralizada por el resto de su vida. En 1866 se casó con Sarah Ann George. Tuvieron 12 hijos. Decidió servir a la iglesia después de que su hija pequeña fue milagrosamente revivida tras aparentemente ahogarse. Además de predicar localmente, también recorrió un circuito. Sin embargo, continuó con la agricultura, porque a los predicadores pioneros solo se les pagaba en especie. En una ocasión recibió un galón de jarabe por sus servicios. Wilson construyó uno de los primeros desmotaderos de algodón en el Condado de Delta y en 1887 compró el antiguo rancho de Cyrus C. Taylor (250 pies al norte), que fue construido en 1859. A lo largo de su larga vida, Wilson se ganó el respeto de los ciudadanos de todo el condado. Su talante benévolo lo convirtió en un popular «pastor de bodas». Cuando su hija mayor enviudó, la acogió en su hogar junto con sus seis hijos pequeños. Wilson es recordado por su bondad y caridad hacia su prójimo.
Traducción no oficial del texto del marcador de la Texas Historical Commission. Lea el texto oficial en inglés →