La versión de Duane
Así lo cuenta el marcador histórico oficial, y yo nomás soy el que lo comparte con usted. Aquí en el condado de Crockett, si uno sabe dónde mirar, y la mayoría de los que pasan manejando no lo saben, hay un rincón de tierra que todavía carga el peso de tiempos más difíciles. A un cuarto de milla al norte de este mero lugar están las ruinas del Fort Lancaster.
No queda mucho en pie. Pero lo que queda se ha ganado su silencio. El gobierno de los Estados Unidos estableció el Fort Lancaster el 20 de agosto de 1855, a media milla por encima de donde el Live Oak Creek desemboca en el río Pecos.
La idea era sencilla: esta parte de Texas era tierra brava, y había correo que mover y viajeros que proteger en la ruta que iba desde San Antonio hasta San Diego, un trayecto que ponía a prueba la fe de cualquiera en casi todo. Al Segundo Regimiento de Caballería de los Estados Unidos le tocó esa misión, guarneciendo el fuerte y saliendo a patrullar el camino militar de San Antonio a El Paso para que no se tragara a la gente. Por algunos años, el Fort Lancaster cumplió con su trabajo.
Luego llegó el tipo de acontecimiento que transforma todo lo que toca. Texas se separó de la Unión, y el 19 de marzo de 1861, el fuerte fue abandonado. Así nomás: los soldados se fueron, y las paredes se quedaron a merced del viento y del sol del Pecos.
Pasaron siete años. En 1868 volvieron las tropas federales, reocuparon el lugar por poco tiempo, y se fueron de nuevo. La tierra se quedó con lo que el ejército dejó atrás.
Y aquí hay un detalle que suele dejar a la gente parada en seco. Allá en el río Pecos, justo al sur del puente de la carretera 290, está uno de los vados más transitados de toda la historia de Texas. Y si uno camina hasta el borde de ese cerro hoy, todavía puede ver las rodadas, surcos profundos que las ruedas de las carretas fueron abriendo en la tierra al bajar hacia el agua.
Cientos de carretas. Miles de millas de camino, concentradas en esas marcas en el suelo. El estado de Texas mandó poner este marcador histórico en 1936, y la historia se actualizó en 1966.
Pero esas rodadas estaban ahí mucho antes que cualquier marcador histórico, y van a durar más que cualquier historia contada. Hay caminos que dejan una huella que el tiempo simplemente decide guardar.
Lo que dice el marcador
[Inscripción de 1936] A un cuarto de milla al norte, hacia las ruinas del Fort Lancaster. Establecido en 1855 por el gobierno de los Estados Unidos como protección para los viajeros y el correo en la ruta terrestre de San Antonio a San Diego. Abandonado en 1861. Reocupado en 1868 por un corto tiempo. Erigido por el Estado de Texas en 1936. [Inscripción de 1966] Ruinas del Fort Lancaster. Establecido el 20 de agosto de 1855 por el gobierno de los Estados Unidos, a media milla río arriba de la confluencia del Live Oak Creek con el Río Pecos, en el actual Condado de Crockett. Guarnecido por la Segunda Caballería de los EE. UU., que protegía a los viajeros y el correo en el camino militar de San Antonio a El Paso. El fuerte fue abandonado el 19 de marzo de 1861, después de que Texas se separó de la Unión. Reocupado por tropas federales en 1868, por un corto tiempo. En el Río Pecos, justo al sur del puente de la carretera 290 sobre el río, se encuentra uno de los vados pioneros más utilizados de Texas. Las huellas dejadas por las ruedas de los carros al descender por la cuesta son claramente visibles. (1966)
Traducción no oficial del texto del marcador de la Texas Historical Commission. Lea el texto oficial en inglés →