La versión de Duane
Así lo recuerda el marcador histórico oficial, y aquí se los cuento como puedo. Jefferson, Texas tiene más historias de las que le caben, y esta empieza como empiezan las mejores: con un hombre que llega lo suficientemente temprano como para darle forma a un lugar antes de que ese lugar sepa lo que va a ser. William Perry nació el 5 de abril de 1813, y ya para 1840 estaba echando raíces en Jefferson, de los primeros pobladores de ese pueblo.
Y no llegó con las manos vacías. Perry se metió al negocio naviero, y aquí es donde la cosa se pone interesante: no se conformó con usar el agua que había, sino que ayudó a hacerla más útil, dragando una cuenca de maniobras para los barcos en el Big Cypress Bayou. Gracias a trabajos como ese, Jefferson se convirtió en algo notable: un puerto interior.
La mano del capitán Perry estuvo en eso. Compró y desarrolló grandes extensiones de tierra en la zona, y en el proceso se hizo bastante rico. Pero el hombre todavía no terminaba de recorrer el mundo.
A finales de los años cuarenta, la noticia del oro en California corrió por todo el país, y William Perry fue de los que respondieron a ese llamado. Se fue hasta allá durante la fiebre del oro. Y luego regresó.
Regresó a Jefferson, donde construyó una casa en la esquina de las calles Polk y Clarksville, una casa para su esposa Sardinia, que había nacido en 1826 y viviría hasta 1912, y para sus hijos. Esa casa fue movida después al 203 de la calle Clarksville y unida a otra construcción, así que la historia del lugar siguió cambiando incluso después de que Perry ya no estaba. Sus intereses también siguieron creciendo.
Además de sus negocios de bienes raíces y de navegación, Perry era dueño de un hotel que hoy forma parte del histórico Excelsior House, que todavía se levanta en Jefferson. La comunidad lo tenía en buen concepto, y lo eligieron alcalde; sirvió en ese cargo de 1863 a 1864. Un hombre respetado.
Un constructor. Alguien que le dio forma a un pueblo. Y luego llega la parte de la historia que pesa, porque las buenas historias no siempre terminan suave.
El 2 de enero de 1869, William Perry fue mortalmente baleado mientras caminaba a casa después de medianoche. Así nomás, el hombre que había dragado bayous y cruzado un continente y construido casas y movido el comercio de un puerto interior cayó en una calle nocturna del pueblo que él mismo había ayudado a levantar. Él y su esposa Sardinia están sepultados en el Oakwood Cemetery de Jefferson, junto con otros miembros de la familia.
Un hombre llega alrededor de 1840. Le da forma a un lugar. Y al final, ese lugar lo guarda para siempre.
Lo que dice el marcador
(5 de abril de 1813 - 2 de enero de 1869) William Perry estuvo entre los primeros pobladores de Jefferson, donde llegó alrededor de 1840. A través de su negocio naviero y su labor en el dragado de una dársena de maniobras para embarcaciones en el Big Cypress Bayou, desempeñó un papel significativo en el crecimiento y desarrollo tempranos de Jefferson como puerto interior. Compró y desarrolló grandes extensiones de tierra en la zona, con lo que llegó a acumular una considerable fortuna. Tras viajar a California durante la fiebre del oro de finales de la década de 1840, Perry regresó a Jefferson y construyó una casa en la esquina de las calles Polk y Clarksville para su esposa Sardinia (1826-1912) y sus hijos. La casa fue trasladada posteriormente al 203 de Clarksville Street e incorporada a otra estructura. Además de sus negocios de bienes raíces e intereses navieros, Perry era dueño de un hotel que hoy forma parte de la histórica Excelsior House. Como respetado líder comunitario, se desempeñó como alcalde de Jefferson de 1863 a 1864. El 2 de enero de 1869, Perry fue herido de bala de forma fatal mientras regresaba a casa a pie después de la medianoche. William Perry y su esposa, junto con otros miembros de la familia, están sepultados en el Cementerio Oakwood de Jefferson.
Traducción no oficial del texto del marcador de la Texas Historical Commission. Lea el texto oficial en inglés →