La versión de Duane
Así me lo cuenta el marcador histórico oficial del cementerio Amity, en el condado de Comanche, y yo hago lo posible por contárselo como se merece. Acomódese, porque esta historia empieza, como tantas historias de la frontera, con una muerte que lo cambió todo a su alrededor. Febrero de 1878.
Un muchacho de catorce años llamado Charles Farley murió. Sus padres lo sepultaron cerca de su casa de campo, porque aquí en la frontera no había cementerio. No había otro lugar donde ponerlo.
Solo la tierra, el dolor, y la certeza de que ese sitio quedaba consagrado aunque nadie lo hubiera planeado. Pasaron tres meses. Entonces Fannie Nichols, que nació en 1875 y murió en 1878, fue enterrada cerca.
Dos niños, dos tumbas, y una comunidad de repente frente a algo que había estado postergando. Los Farley tomaron una decisión. Donaron un acre de terreno como camposanto comunitario.
Un acre, entregado así nomás. Y los vecinos, siendo la clase de gente que se aparece cuando hace falta, levantaron un ramadón justo al lado. Una cosa sencilla, sin paredes, puras ramas y cielo abierto, pero ahí se reunía la gente para los velorios y para acompañarse en lo cotidiano.
Luego llegó el verano de 1878, y los Bautistas organizaron una iglesia en ese mismo círculo de duelo y vecindad. La llamaron Amity. Amistad.
Antes de que los Bautistas o los Metodistas tuvieran sus propios edificios, celebraban sus servicios en ese ramadón, o en la escuela Amity, a una milla al noroeste. La tierra misma era la iglesia. Y aquí la historia se complica, como suelen complicarse las buenas historias.
El señor Lindley, que nació en 1840 y murió en 1913, compró terrenos al sur de la granja de los Farley en 1885. Cuando hicieron nuevos levantamientos, resultó que el cementerio quedaba dentro de su propiedad. Su tierra, legalmente.
Un hombre de menos temple podría haber sacado provecho de eso de una manera muy distinta. Pero el señor Lindley traspasó el camposanto al dominio público. Sin disputas.
Sin condiciones. Lo dio nomás. Y después su yerno, George Brown, donó un acre adicional por si hacía falta.
El ramadón con el tiempo cedió su lugar a algo más sólido. Se levantó un gran tabernáculo con instalaciones permanentes, y sirvió para los funerales durante muchos años. Luego vino una tormenta, por ahí en 1938 o 1939, y lo dañó severamente.
El lugar de reunión, el que había reemplazado al anterior, quedó arruinado. Pero el cementerio aguantó. Desde 1951 lo han mantenido con donaciones voluntarias.
Y hay una cosa más que vale la pena mencionar, algo que ha sobrevivido tormentas y mediciones y el paso lento de las generaciones. En 1897, la iglesia Amity Baptist Church comenzó lo que llamaron el First Sunday in June Singing, un canto cada primer domingo de junio. Se convirtió en un día de memoria y reencuentro anual que seguía celebrándose en 1978, que es también cuando se colocó este marcador histórico, y cuando el cementerio contaba con casi cuatrocientas tumbas.
Cuatrocientas vidas, todo empezado porque un muchacho de catorce años murió en febrero en la frontera, y sus padres decidieron compartir la tierra donde lo tendieron. Eso es Amity. Eso es la amistad.
Lo que dice el marcador
Cuando Charles Farley, de 14 años, murió en febrero de 1878, sus padres lo sepultaron cerca de su casa de campo, pues esta localidad de la frontera no contaba con cementerio en ese momento. Tres meses después murió Fannie Nichols (1875-78) y fue sepultada en las cercanías. Los Farley donaron entonces un acre de terreno como camposanto comunitario. Los vecinos construyeron un cobertizo de ramas adyacente para funerales y reuniones generales. En el verano de 1878, los bautistas organizaron una iglesia y la llamaron Amity (amistad). Antes de erigir sus propios edificios, los bautistas y los metodistas celebraban servicios en el cobertizo de ramas o en Amity School (1 milla al noroeste). William H. Lindley (1840-1913) compró terrenos al sur de la Farley Farm en 1885. Cuando nuevos levantamientos topográficos situaron el cementerio en su propiedad, Lindley cedió el terreno del cementerio al público. Posteriormente, su yerno, George Brown, donó un acre adicional para utilizarse en caso de necesidad. Un gran tabernáculo con instalaciones permanentes reemplazó el cobertizo de ramas y se usó para funerales hasta 1938 o 1939, cuando resultó gravemente dañado por una tormenta. Donaciones voluntarias han mantenido el cementerio desde 1951. Un "Canto del Primer Domingo de Junio" que Amity Baptist Church inició en 1897 sirve ahora como día de conmemoración anual y reencuentro. Para 1978, el Cementerio Amity contaba con cerca de 400 tumbas. (1978)
Traducción no oficial del texto del marcador de la Texas Historical Commission. Lea el texto oficial en inglés →