La versión de Duane
Así me lo enseña el marcador histórico oficial, y de ahí lo cuento sin añadirle ni quitarle nada. Acomódese, porque hay historias que empiezan con tierra, y la tierra lo dice todo. En 1853, Henry y Helena Berryman, ella de apellido de soltera Dill, le cedieron cuatro acres aquí mismo a los fideicomisarios de la Old Palestine Baptist Church.
Cuatro acres. Una promesa hecha en suelo. Pasaron siete años, y cuando Helena volvió a ampliar ese regalo, Henry ya no estaba.
Viuda ya, entregó dos acres más a la causa. Y aquí viene la parte que merece pensarse despacio: en esos dos acres ya existían un salón de clases y un panteón comunitario. Ya existían.
Alguien había estado enterrando a sus muertos aquí antes de que hubiera ningún papel que lo respaldara. Los registros indican que hubo lápidas marcando sepulturas desde tan temprano como 1861. Muchas de esas tumbas antiguas, sin embargo, no están documentadas.
La tierra guarda nombres que los libros nunca anotaron. Luego llegó 1862, y el marcador histórico nos da los nombres que sí tenemos. James y Martha Boyd.
Su hijo Benjamin. Su hija Martha Donegan. Y una nieta de pecho, Lara Donegan.
Todos murieron ese mismo año, 1862. Una familia entera, casi una rama completa, perdida en el transcurso de doce meses. El marcador histórico no explica el porqué.
No hace falta. El peso de esos nombres juntos lo explica solo. Con el tiempo el cementerio fue creciendo, con más donaciones de tierra, el suelo expandiéndose para recibir lo que los años no dejaban de pedirle.
Hoy permanece como recordatorio, dice el marcador histórico, del patrimonio pionero de esta región. Y parado aquí, leyendo esos nombres, uno lo cree sin ningún esfuerzo. Hay recuerdos que no necesitan adornos.
Lo que dice el marcador
Henry y Helena (Dill) Berryman cedieron cuatro acres de terreno en este sitio a los fideicomisarios de la Old Palestine Baptist Church en 1853. Siete años después, Helena, para entonces viuda, donó dos acres adicionales en los que ya existían una escuela y un panteón comunitario. Muchas de las tumbas más antiguas no están documentadas, pero los registros indican que alguna vez hubo lápidas que marcaban sepulturas ocurridas desde 1861. Entre los colonos pioneros aquí sepultados se encuentran James y Martha Boyd, su hijo Benjamin, su hija Martha Donegan y su nieta de corta edad Lara Donegan, todos fallecidos en 1862. Ampliado en años posteriores con donaciones adicionales de terreno, el cementerio es un recordatorio del patrimonio pionero de la región. (2001)
Traducción no oficial del texto del marcador de la Texas Historical Commission. Lea el texto oficial en inglés →