La versión de Duane
Así cuenta el marcador histórico oficial la historia de Hillcrest Cemetery, en el condado de Bell, y yo hago lo posible por contársela bien. Todo pueblo guarda sus secretos, pero algunos están escritos en piedra. De a de veras.
En los terrenos de lo que hoy se conoce como Hillcrest Cemetery, la historia comienza mucho antes de que Temple fuera siquiera un nombre en el mapa. Ya en la década de 1870, los vecinos del área enterraban a sus seres queridos en este pedazo de tierra. Sin ciudad todavía, sin ninguna gran asociación; nomás un panteón familiar de campo haciendo lo que hacen los panteones familiares.
Luego llegó 1884, cuando los señores Williams, John H. y Mary E., dueños del terreno, decidieron escriturar una parte para uso como cementerio público. Ese fue el momento en que este lugar le hizo su primera promesa seria a la comunidad. Y esa comunidad iba creciendo.
Nueve años después, en 1893, se formó la Temple Cemetery Company, ya como una asociación formal de cementerio. La Ciudad de Temple y el condado de Bell entraron a apoyar el mantenimiento del lugar, y tuvieron un papel muy importante en construir toda la infraestructura de la propiedad. Ya no era nomás un rincón tranquilo de una granja.
Se estaba convirtiendo en algo duradero. El cementerio no dejó de crecer entre 1884 y 1921, año en que fue anexado a la ciudad. La asociación siguió desarrollando nuevas secciones con el paso del tiempo, añadiendo terreno poco a poco, incluido el Memorial Garden, que abrió sus puertas en 1962.
Pero hay algo que lo detiene a usted en seco si algún día camina por esos terrenos. Aproximadamente dieciocho mil personas están enterradas en Hillcrest. Dieciocho mil almas, de nacionalidades, grupos étnicos, religiones y culturas muy distintas.
Y las lápidas no lo dejan olvidar: los idiomas grabados en esa piedra incluyen chino, checo, inglés, francés, alemán, italiano, coreano, noruego y vietnamita. Eso no es solo un cementerio. Es el registro de todo un mundo que fue encontrando su camino hasta el condado de Bell, Texas.
Lo que uno encuentra ahí afuera parece un catálogo del arte funerario americano: monumentos y estatuas, lápidas de Woodmen of the World y de otras fraternidades, lápidas de zinc, criptas falsas, obeliscos, piedras verticales, bordillos y cercas interiores. Cada estilo, cada símbolo que una familia diferente trajo consigo desde algún lugar, cruzando un océano o una frontera estatal, para quedarse para siempre en la tierra del centro de Texas. El cementerio ha tenido varios nombres a lo largo del tiempo: Williamson Branch Graveyard y Temple City Cemetery, antes de quedarse con el de Hillcrest.
Entre los difuntos notables que descansan aquí hay personas de importancia local, estatal y nacional, aunque el marcador histórico con razón les deja su lugar a todos los nombres, notables o no. Hoy, Hillcrest Cemetery sigue sirviendo a la ciudad de Temple. Es un lugar de descanso final, sí, pero también son dieciocho mil capítulos de una historia escrita en piedra, en nueve idiomas, a lo largo de más de siglo y medio.
Algunos registros se guardan en los juzgados. Otros se guardan aquí.
Lo que dice el marcador
Conocido anteriormente como Williamson Branch Graveyard y Temple City Cemetery, el Cementerio Hillcrest comenzó como un panteón familiar rural antes de convertirse con el tiempo en un extenso camposanto urbano. Antes de la fundación de Temple, los residentes de la zona comenzaron a utilizar este terreno para enterramientos en la década de 1870. En 1884, John H. y Mary E. Williams, propietarios del terreno, cedieron una porción de acres para su uso como cementerio público. En 1893, se formó la Temple Cemetery Company, que actuó como asociación del cementerio. La compañía contó con el apoyo de la ciudad de Temple y del condado de Bell para el mantenimiento del camposanto, los cuales desempeñaron un papel fundamental en la construcción de la infraestructura de la propiedad. El camposanto se expandió entre 1884 y 1921, año en que fue anexado a la ciudad. Con el paso de los años, la asociación desarrolló nuevas secciones de la propiedad e incorporó otras ampliaciones, entre ellas Memorial Garden, que abrió en 1962. Aproximadamente 18,000 personas están sepultadas en el Cementerio Hillcrest, y representan diversas nacionalidades, grupos étnicos, religiones y culturas. Los idiomas que aparecen en las lápidas incluyen chino, checo, inglés, francés, alemán, italiano, coreano, noruego y vietnamita. Entre los personajes notables sepultados en Hillcrest se encuentran personas de relevancia local, estatal y nacional. Entre los elementos del cementerio se cuentan monumentos y estatuas, lápidas de Woodmen of the World y de otras organizaciones fraternales, lápidas de zinc, criptas falsas, obeliscos, piedras verticales, bordillos y cercas interiores. Hoy en día, el Cementerio Hillcrest continúa sirviendo a la ciudad de Temple como lugar de descanso final y como registro de la rica historia de la región. Cementerio Histórico de Texas - 2008
Traducción no oficial del texto del marcador de la Texas Historical Commission. Lea el texto oficial en inglés →