La versión de Duane
Así lo cuenta el marcador histórico oficial, hasta donde le puedo platicar. Aquí en el condado de Franklin hay un terreno que se llama Rockhill Cemetery, y guarda más historia de la que la mayoría de la gente se detiene a ver. La comunidad agrícola de Rockhill echó raíces después de la Guerra Civil, esos años de 1861 a 1865, cuando la gente vino buscando una vida más tranquila y la encontró en la tierra.
Levantaron una comunidad. Construyeron iglesias. Construyeron una escuela.
Y, como hacen todas las comunidades, construyeron un camposanto. Este mismo. El entierro más antiguo que se conoce aquí es el de Mary Hitchens, que murió alrededor de 1875 a los doce años de edad.
Doce años. El marcador histórico no le saca la vuelta a eso, y nosotros tampoco debemos. La alta mortalidad infantil de aquella época explica muchas de las tumbas de Rockhill, y uno siente ese peso al caminar por el lugar.
La lápida fechada más antigua marca la tumba de un niño de dos años que se llamaba Willie Terrell, que murió en 1881. De las 148 tumbas conocidas en este cementerio, 90 no tienen lápida. Noventa.
Nombres que la tierra se tragó enteros. Un comité del cementerio compró el terreno en 1919 para asegurarse de que alguien lo cuidara. Pero la comunidad que lo rodeaba, pues Rockhill empezó a declinar en la Gran Depresión de los años treinta, como tantos pueblos rurales a los que los tiempos difíciles llegaron y no se quisieron ir.
Las iglesias se callaron. La escuela cerró sus puertas. Todo el tejido vivo de Rockhill se deshizo.
Pero el cementerio quedó. Sigue ahí. Un vínculo, dice el marcador histórico, con su pasado.
Y esa palabra, vínculo, es la correcta. Porque cada tumba sin nombre, cada piedra pequeña, cada nombre que todavía se puede leer después de todos estos años es un hilo que nos conecta con personas que trabajaron esa tierra del condado de Franklin, que quisieron a sus hijos y que hicieron lo que pudieron. Rockhill ya no existe, pero tampoco se ha ido del todo.
Lo que dice el marcador
Este camposanto sirvió a la comunidad agrícola de Rockhill, establecida después de la Guerra Civil (1861-65). La alta tasa de mortalidad infantil de esa época explica la presencia de muchas tumbas aquí. El entierro más antiguo conocido fue el de Mary Hitchens, quien murió alrededor de 1875 a los 12 años de edad. La lápida fechada más antigua marca la tumba de Willie Terrell, de dos años de edad (m. 1881). De las 148 tumbas conocidas, 90 no están señalizadas. Un comité del cementerio compró el terreno en 1919. Como muchos asentamientos rurales, Rockhill comenzó a declinar durante la Depresión de la década de 1930. Las iglesias y la escuela de la comunidad desaparecieron, pero el cementerio sigue siendo un vínculo con su pasado. (1977)
Traducción no oficial del texto del marcador de la Texas Historical Commission. Lea el texto oficial en inglés →