La versión de Duane
Así lo cuenta el marcador histórico oficial, y yo se lo transmito tal como viene. Hay historias que comienzan con grandes planes: el mapa de un agrimensor, el voto de un ayuntamiento, el corte de un listón. La historia del Waldrop Cemetery en el condado de Panola comienza con algo mucho más sencillo que todo eso.
Una mujer llamada Jemima Guest Gentry miró un día hacia una arboleda de cedros y comentó, casi de pasada, que ese lugar quedaría muy bonito como panteón. Nada más. Un pensamiento suelto, quizás dicho en la cena, quizás durante un paseo.
Nadie lo anotó. Nadie presentó ninguna solicitud. Según la tradición oral del lugar, fue algo que Jemima nomás le mencionó a su familia.
Y entonces, el 8 de junio de 1872, Jemima Guest Gentry murió. De repente, aquel comentario sin importancia cargaba todo el peso de un último deseo. Su familia fue a ver a los dueños del terreno, los señores James C. y Lucretia Harris Waldrop, y les pidió permiso para sepultar a Jemima en la mismísima arboleda de cedros que ella había señalado.
Los Waldrop dijeron que sí. Y así fue como ese panteón comunitario, según esa misma tradición oral, empezó en 1872 con la observación tranquila de una mujer y la voluntad de su familia de honrarla. Pero la historia no termina ahí.
En 1885, los Waldrop le cedieron esa tierra oficialmente a la comunidad. Y con el tiempo llegaron más donaciones, vecinos que fueron dando terreno para que el lugar pudiera crecer. Y el Waldrop Cemetery creció, hasta convertirse en el lugar de descanso de muchos de los primeros pobladores de la región, un reflejo, como dice el marcador histórico, del patrimonio de toda esa comarca.
Todo ello con raíces en Jemima, que nunca trazó ningún plan. Ella nomás se fijó en una arboleda de cedros.
Lo que dice el marcador
Según la tradición oral local, este cementerio comunitario fue fundado en 1872. Jemima Guest Gentry, quien había mencionado a su familia que un cercano bosquecillo de cedros sería un buen sitio para un cementerio, falleció el 8 de junio de 1872. Su familia obtuvo permiso de los propietarios James C. y Lucretia Harris Waldrop para enterrar a Jemima en el lugar que ella había elegido. Los Waldrop cedieron el terreno a la comunidad en 1885, y donaciones posteriores de tierra ampliaron el campo santo. Como lugar de descanso final de muchos colonos pioneros, el Cementerio Waldrop es un reflejo del patrimonio de la región.
Traducción no oficial del texto del marcador de la Texas Historical Commission. Lea el texto oficial en inglés →