La versión de Duane
Así lo cuenta el marcador histórico oficial, y quiero asegurarme de que usted lo escuche bien. Viene del condado de Harris, y es una historia sobre el arroz, sobre los sueños, y sobre esa dedicación terca y callada que puede cambiar una industria entera. El marcador histórico se titula 'Contributions to the Texas Rice Industry by Seito and Kiyoaki Saibara'.
Vamos a contarla. Seito Saibara nació en 1861, y para cuando llegó el siglo veinte, este hombre ya había vivido una vida notable. Había sido presidente de Doshisha University en Kioto, Japón.
Había llegado a ser el primer cristiano miembro del Dieta japonés, que es el parlamento de Japón. Y en 1901 llegó a los Estados Unidos a estudiar teología. Pero traía algo más consigo: el deseo de fundar una colonia japonesa en América.
Ese es un sueño grande. Un sueño del tamaño de un continente. En agosto de 1903, la Houston Chamber of Commerce le mandó una invitación.
Querían su conocimiento; querían que asesorara a los agricultores de Texas sobre el cultivo del arroz, que en ese entonces iba emergiendo como uno de los cultivos comerciales más importantes de la región. Saibara vino a Texas, miró a su alrededor, y tomó una decisión. El cultivo del arroz, concluyó, era el negocio ideal para su colonia.
Arrendó este terreno, y luego mandó llamar a su familia. Su hijo mayor, Kiyoaki Saibara, nacido en 1884, hizo el viaje desde Japón cargando algo muy valioso entre su equipaje: trescientas libras de semilla Shinriki. Trescientas libras.
Y esa semilla no era cualquier variedad; la Shinriki se consideraba superior al arroz nativo. Padre e hijo sembraron juntos ese campo cerca de un canal que queda como media milla al noreste de donde está el marcador histórico. ¿Y esas primeras cosechas que levantaron?
No las guardaron para ellos. Se distribuyeron principalmente como semilla por todo Texas y Luisiana. Estaban sembrando toda una industria, no nomás un campo.
Los Saibara construyeron una casa a doscientas cincuenta yardas al sur del marcador histórico, y varias familias hicieron el viaje desde Japón para unirse a la colonia. Pero aquí es donde la historia se pone pesada. El esfuerzo de colonización fracasó.
No por la tierra, no por los cultivos, sino por algo que la tierra no podía remediar. La desilusión fue llegando. La nostalgia se fue apoderando de la gente.
Los nuevos colonos vinieron, y los nuevos colonos se fueron. La colonia no sobrevivió, pero Seito Saibara no se detuvo. Se quedó.
Siguió trabajando la tierra, mejorando las variedades de arroz y perfeccionando las técnicas agrícolas, y así continuó hasta su muerte en 1939. Y Kiyoaki, ese hijo que había cruzado el océano con trescientas libras de semilla Shinriki, también siguió adelante, desarrollando nuevos avances en el cultivo del arroz hasta su retiro en 1964. Kiyoaki vivió hasta 1972.
Dos hombres. Una sola familia. Semillas cruzadas desde el Pacífico y enterradas en la tierra de Texas.
La colonia que soñaron nunca echó raíces como esperaban, pero la industria que ayudaron a forjar sí lo hizo. Y sigue creciendo.
Lo que dice el marcador
Seito Saibara (1861–1939), ex presidente de la Universidad Doshisha en Kioto, Japón, y primer miembro cristiano de la Dieta japonesa (Parlamento). Llegó a los Estados Unidos en 1901 para estudiar teología y con el deseo de establecer una colonia japonesa en América. Saibara llegó a Texas en agosto de 1903 a invitación de la Houston Chamber of Commerce para asesorar a los agricultores sobre el cultivo del arroz, que estaba emergiendo como un cultivo comercial importante. Decidió que la agricultura arrocera era el negocio ideal para una colonia, arrendó este terreno, que posteriormente adquirió, y mandó llamar a su familia. El hijo mayor, Kiyoaki Saibara (1884–1972), trajo de Japón 300 libras de semilla Shinriki, una variedad superior al arroz nativo; y juntos, padre e hijo sembraron un campo cerca del canal (1/2 milla al NE). Sus primeras cosechas se destinaron principalmente a su distribución como semilla en Texas y Louisiana. Los Saibara construyeron una casa (250 yardas al S), y varias familias se trasladaron pronto desde Japón, pero el esfuerzo de colonización fracasó debido al desencanto y la nostalgia de los nuevos colonos. Seito Saibara contribuyó al crecimiento de la industria arrocera de Texas con variedades mejoradas de arroz y técnicas agrícolas hasta su muerte, y Kiyoaki Saibara continuó nuevos desarrollos hasta su retiro en 1964. (1974) Esta placa se encontraba originalmente a 1,090 yardas al suroeste. La casa de Seito Saibara estaba a 1,270 yardas al SW de aquí.
Traducción no oficial del texto del marcador de la Texas Historical Commission. Lea el texto oficial en inglés →