La versión de Duane
Así lo cuenta el marcador histórico oficial, y yo hago lo posible por contarlo como se merece. El río Nueces. A simple vista no parece gran cosa, nomás agua corriéndole por el monte del sur de Texas, pero este río cargó un peso que naciones enteras se disputaron.
Hasta 1836, esa línea de agua que usted ve ahí era la frontera occidental indiscutida de Texas. No había debate, no había duda. Todo el mundo lo entendía y lo aceptaba así.
El Nueces. Ahí terminaba Texas. Y luego las cosas se complicaron.
De esas complicaciones que tardan años en resolverse y que al final necesitan un tratado para quedar en paz. Y ese tratado llegó. El Tratado de Guadalupe Hidalgo, firmado en febrero de 1848, y cuando secó la tinta, la frontera entre México y los Estados Unidos quedó fijada no en el Nueces, sino en el Río Grande.
Así, por escrito y de manera definitiva, el asunto quedó resuelto. El Nueces siguió corriendo, quieto y constante, como siempre lo había hecho. El Estado de Texas puso este marcador histórico aquí en 1936, para que nadie pase de largo sin saber lo que estas aguas significaron: la frontera occidental de Texas, indiscutida, hasta que la historia dijo lo contrario.
Lo que dice el marcador
Hasta 1836 este río formó el límite occidental indisputado de Texas. Por el Tratado de Guadalupe Hidalgo, firmado en febrero de 1848, la línea fronteriza entre México y los Estados Unidos quedó fijada en el Río Grande. Erigido por el Estado de Texas, 1936.
Traducción no oficial del texto del marcador de la Texas Historical Commission. Lea el texto oficial en inglés →