La versión de Duane
Esto es lo que cuenta el marcador histórico oficial, y hay edificios que guardan más historia de lo que sus paredes dejan ver, y este tiene mucha. Si necesita orillarse, hágalo. Esta historia se merece toda su atención.
El edificio escolar público más antiguo de Lampasas es también uno de los más silenciosamente poderosos. Todavía está en pie: muros de piedra caliza, techo de caballete bajo, mampostería de piedra tosca bien asentada, molduras, sillares en las esquinas y nichos decorativos, todo ahí en la cantera como si los albañiles hubieran querido asegurarse de que nadie olvidara el cuidado que pusieron en su obra. Y ese cuidado importa, porque la historia de quiénes construyeron esta escuela, y a quiénes se les cerraron las puertas de otras, llega muy hondo.
Desde 1898, este fue el sitio de una escuela para los estudiantes afroamericanos de Lampasas. Ahí comienza la historia, aunque le falta mucho para terminar. En 1922, los ciudadanos de Lampasas votaron a favor de un bono de cuarenta mil dólares.
Suena a progreso, ¿verdad? Bueno, en parte. Ese bono se aprobó para remodelar la escuela primaria y la preparatoria de los estudiantes blancos, y para levantar un edificio nuevo para los estudiantes negros.
Dos sistemas, una sola votación, y la distancia entre ellos medida en mucho más que dineros. En abril y mayo de 1923, la nueva escuela se construyó justo frente al viejo edificio de madera, que luego fue demolido. El señor Hollowell era el director de la Lampasas Colored School en ese entonces.
Su nombre merece decirse en voz alta. El edificio que se levantó en 1923 era digno de verse. Planta rectangular, techo de caballete bajo, muros de piedra caliza labrada que al primer vistazo parece rústica, pero que al mirarla bien uno entiende que no tiene nada de descuidada.
Hay sillares en las esquinas, una moldura corrida a lo largo de los muros, nichos decorativos. Alguien puso orgullo en esa construcción, y el edificio lleva décadas ahí parado para que usted lo note. Pero el orgullo en un edificio y la justicia en un sistema son dos cosas muy distintas.
Por muchos años, muchos años, a los niños afroamericanos de Lampasas solo se les enseñaban diez grados. Para terminar la preparatoria tenían que irse. Tenían que buscar lugar en ciudades más grandes.
Eso no es un detalle menor: es una generación de muchachos poniendo kilómetros entre ellos y su casa nomás para recibir lo que cualquier otro estudiante de Lampasas tenía a la vuelta de la esquina. Para 1927, el hacinamiento había llegado al punto en que la mesa directiva dividió el día escolar en dos: los niños más chicos usaban el edificio cuatro horas, y los mayores las otras cuatro. Un solo edificio, una sola comunidad, y ni el espacio ni el apoyo necesarios para resolver el problema como se debía.
Aun así, la vida siguió dentro de esos muros con una determinación que el marcador histórico recoge fielmente. En 1941 se organizó ahí la Colored Parent Teacher Association. Para 1950, los estudiantes tenían el Dramatic Arts Club y el Community Youth Choir.
En 1951 arrancaron los equipos de basquetbol de niños y de niñas. Ese mismo año de 1951, la mesa directiva por fin permitió que la Lampasas Colored School impartiera los doce grados. Con décadas de retraso, pero al fin sucedió.
En 1948, alguien invirtió en el propio edificio: se le agregó una entrada cubierta de piedra en la fachada este, y se construyó una extensión hacia el sur para dar cabida a un área de escenario nueva. Esa entrada después se quitó. Pero el escenario se quedó.
Un escenario, en una escuela que desde el principio había tenido que pelear por reconocimiento y recursos. Hay algo muy apropiado en eso. La escuela cerró en 1963.
Y a partir del ciclo escolar de 1963 a 1964, todos los estudiantes de Lampasas fueron a la escuela juntos. Una sola escuela. Juntos.
Sesenta y cinco años después de que ese primer edificio se levantara en este terreno. En 1964, el distrito escolar traspasó el edificio al condado de Lampasas, que lo usó como bodega. Y luego, en 2001, casi cuarenta años después de que salió el último grupo de estudiantes, el edificio estuvo a punto de ser demolido.
De desaparecer. Pero ciudadanos comprometidos dieron un paso al frente, juntaron dinero y lucharon por su preservación y su nuevo uso. La Comisión Histórica de Texas lo reconoció como Recorded Texas Historic Landmark en 2009.
El edificio escolar público más antiguo de Lampasas sigue ahí. Muros de piedra caliza, techo de caballete bajo, esos sillares cuidadosos sosteniendo las esquinas desde 1923. Se construyó en tiempos de segregación, sobrevivió el abandono, sobrevivió la amenaza de demolición, y sigue en pie.
Lo que significa que sigue contando la verdad. Y hay edificios, amigo, que para eso exactamente fueron hechos.
Lo que dice el marcador
El edificio escolar público más antiguo de Lampasas es también un recordatorio de la era de la educación segregada. Este fue el sitio de una escuela para estudiantes afroamericanos en 1898. En 1922, los ciudadanos votaron a favor de un bono de $40,000 para remodelar la escuela primaria y la escuela secundaria para estudiantes blancos y construir un nuevo edificio para estudiantes negros. La nueva escuela fue construida en abril-mayo de 1923 frente al edificio de madera existente, el cual fue demolido. J.R.S. Hollowell era el director de la Escuela para Estudiantes de Color de Lampasas en ese momento. En 1927, el hacinamiento llevó a la junta escolar a dividir la jornada escolar entre los niños más pequeños y los mayores, usando cada grupo el edificio cuatro horas por día. Entre las actividades organizadas en la escuela se encontraban la Colored Parent Teacher Association (1941), el Club de Artes Dramáticas y el Coro Juvenil Comunitario (1950) y el baloncesto de niños y niñas (1951). En 1948, las mejoras al edificio incluyeron una entrada cubierta de piedra (retirada posteriormente) en la fachada este y una extensión hacia el sur para dar cabida a un nuevo espacio para escenario. Durante muchos años, los niños afroamericanos cursaron diez grados en Lampasas y debían asistir a escuelas en ciudades más grandes para completar la preparatoria. En 1951, la junta escolar permitió que la Escuela para Estudiantes de Color de Lampasas comenzara a impartir 12 grados. La escuela cerró en 1963, y todos los estudiantes de Lampasas comenzaron a asistir a la escuela juntos a partir del año escolar 1963-64. La escuela de planta rectangular construida en piedra caliza con techo de dos aguas de pendiente suave exhibe una artesanía en piedra distintiva en sus muros de mampostería irregular asentada en hiladas, su moldura corrida, piedras de coronación, sillares esquineros y nichos decorativos. En 1964, el distrito escolar cedió el edificio al Condado de Lampasas, que utilizó las instalaciones como bodega. En 2001, el edificio estuvo amenazado de demolición, pero ciudadanos preocupados recaudaron fondos para su preservación y reutilización. Monumento Histórico Registrado de Texas, 2009
Traducción no oficial del texto del marcador de la Texas Historical Commission. Lea el texto oficial en inglés →