La versión de Duane
Así me lo cuenta el marcador histórico oficial, y aquí se lo traigo a usted tal como es. Hay vidas que parecen una lista, hasta que uno se da cuenta de que esa lista es más de lo que la mayoría de la gente podría llenar en tres vidas. James Rowe nació el diecisiete de marzo de 1811, y llegó a Texas como tantos hombres de esa época: con propósito y sin mucho ruido.
Había venido desde Carolina del Norte, y cuando Texas necesitó soldados en 1836, James Rowe estaba en la fila. Sobrevivió la Guerra de Independencia de Texas, y eso no es poca cosa decirlo así nada más. Muchos de los hombres que se presentaron a pelear no vivieron para ver lo que vino después.
Pero James Rowe sí. Salió adelante, se quedó, y se puso a trabajar. Prospere como curtidor, que es ese negocio sin glamour pero necesario, el que se huele desde lejos, el de convertir cueros crudos en cuero trabajado.
No es el oficio que inspira corridos. Pero sí es el oficio de un hombre que está construyendo algo de verdad. Y construir, construyó.
Para 1846 ya le habían encargado ayudar a organizar el condado de Panola. No solo vivir en él. Organizarlo.
Eso es un peso de otra categoría. Luego en 1851 pasaron dos cosas a la vez. Sirvió como guardián mayor de la Sam Sanford Lodge Number 149, Ancient Free and Accepted Masons.
Y también lo mandaron a la Cuarta Legislatura de Texas, donde sirvió de 1851 a 1853. Hombre de la comunidad, hombre del capitolio; el mismo hombre, los mismos años. Y luego está esa cosa tranquila que el marcador histórico menciona casi de pasada: él donó el terreno donde ahora está este cementerio.
Lo dio nomás. Sin aspavientos en la inscripción, sin explicación de por qué ni cómo; solo el hecho sencillo de que el suelo que usted quizás tiene cerca en este momento existe para el público porque James Rowe puso su nombre en la escritura y lo entregó. Él y su esposa Mira, que era Tippett antes de ser Rowe, tuvieron once hijos juntos.
Once. Si quiere hablar de un legado que se extiende por el mundo, pues el marcador histórico dice que sus descendientes son ciudadanos en muchos ámbitos de la vida, y yo me lo creo. Con once hijos como punto de partida, las cuentas se hacen solas.
James Rowe murió el tres de diciembre de 1868. Dejó atrás un condado que ayudó a organizar, una legislatura a la que ayudó a integrar, una logia que ayudó a dirigir, y un pedazo de tierra que regaló para que otros tuvieran dónde descansar. No está nada mal para una sola vida.
No está nada mal.
Lo que dice el marcador
(17 de marzo de 1811 - 3 de dic. de 1868) Soldado de la Guerra de Independencia de Texas (1836), James Rowe había emigrado desde Carolina del Norte. Próspero como curtidor, recibió el encargo de ayudar a organizar el condado de Panola (1846); sirvió como guardián mayor de Sam Sanford Lodge No. 149, A. F. & A. M. (1851); sirvió en la 4ª Legislatura de Texas (1851-53); y donó los terrenos que ocupa actualmente este cementerio. Él y su esposa Mira (Tippett) tuvieron once hijos. Sus descendientes incluyen ciudadanos en muchos ámbitos de la vida. (1977)
Traducción no oficial del texto del marcador de la Texas Historical Commission. Lea el texto oficial en inglés →