La versión de Duane
Esto es lo que nos cuenta el marcador histórico oficial de Frenchtown, y voy a hacer todo lo posible por contarlo como se merece. Toda buena historia empieza con gente que se mueve hacia algo, y en los años veinte, familias criollas de Louisiana, conocidas como Creoles of Color, se vinieron a Houston. Se establecieron y levantaron el barrio que la gente llegó a conocer como Frenchtown.
Y no llegaron con las manos vacías. Para nada. Trajeron su cultura, su idioma, y quizás lo más importante, su música.
La música criolla tradicional tenía una arquitectura sencilla pero hermosa: un acordeón al frente, una güira marcando el ritmo, y a veces un violín que entraba por un lado. Instrumentos sencillos, pero válgame lo que podían hacer. Estas no eran nomás canciones que la gente tocaba para entretenerse.
Esta música era el corazón de las reuniones que llamaban La-las, eventos comunitarios que también servían para recaudar fondos. Música con propósito. Eso es algo muy de Texas, aunque haya nacido en Louisiana.
Aquí es donde la historia cambia de velocidad. Para los años cuarenta, los músicos de Frenchtown empezaron a mezclar ese sonido del La-la con jazz y blues, y de esa fusión nació algo nuevo, algo que chispeaba con su propia electricidad. El sonido que llegaría a conocerse como Zydeco.
La fama se fue extendiendo, la música fue creciendo, y los lugares de Frenchtown crecieron junto con ella. Sitios como el Silver Slipper empezaron a poner músicos de Zydeco en sus escenarios. Luego estaba Johnson's, fundado por Charley Johnson, que se convirtió en otro lugar muy querido.
Tras la muerte de Johnson, un señor llamado Lonnie Mitchell se encargó del club y también tocaba ahí. Con el tiempo, la nieta de Johnson, Doris McClendon, tomó las riendas y le cambió el nombre a Continental Lounge and Zydeco Ballroom. Tres generaciones, un mismo escenario, una misma música.
Y tocando seguido en ese salón estaba un hombre llamado Clifton Chenier, a quien el mundo llegó a conocer como el Rey del Zydeco. Él no se conformó con dejar la música quieta. Chenier modernizó el estilo añadiendo guitarras eléctricas, un bajo, batería, saxofón y trompeta junto a los instrumentos de siempre.
Tomó algo con raíces profundas y lo hizo crecer hacia arriba. Con el paso de los años, la población de Frenchtown se fue haciendo cada vez más diversa, que eso es la naturaleza de un barrio vivo y que respira. Pero aquí está lo que le da a esta historia el remate que merece: el renovado interés en el Zydeco a finales del siglo veinte ayudó a asegurar que la herencia musical y cultural de Frenchtown no solo se recuerde.
Se preserva. Lo que aquellas familias criollas trajeron desde Louisiana en los años veinte todavía está sonando. Todavía vive.
Todavía baila.
Lo que dice el marcador
En la década de 1920, familias criollas de Luisiana, conocidas como «Creoles of Color», migraron a Houston y establecieron el vecindario conocido como Frenchtown. Además de su cultura e idioma, también trajeron su música a Houston. El zydeco, una fusión de música criolla tradicional y otros estilos, se convirtió en una importante forma de expresión para las familias que se asentaron en Frenchtown. La música criolla tradicional presentaba un acordeón acompañado de percusión con tabla de lavar y, en ocasiones, un violín. Esta música era parte integral de las reuniones sociales llamadas La-las, cuyo propósito era recaudar fondos para la comunidad. Para la década de 1940, los músicos combinaron la música, también conocida como La-la, con el jazz y el blues para formar el sonido distintivo conocido como zydeco. A medida que este género musical creció en popularidad, varios establecimientos de Frenchtown, entre ellos the Silver Slipper, comenzaron a presentar a músicos de zydeco. Otro club popular fue Johnson's, fundado por Charley Johnson; Lonnie Mitchell, gerente del club tras la muerte de Johnson, también se presentó allí. La nieta de Johnson, Doris McClendon, dirigió el club posteriormente y le cambió el nombre a Continental Lounge and Zydeco Ballroom. Un intérprete habitual fue Clifton Chenier, conocido como el «King of Zydeco». Como innovador, modernizó el estilo al añadir guitarras eléctricas, un bajo, batería, un saxofón y una trompeta a los instrumentos musicales más convencionales. Con el paso de los años, la población de Frenchtown se ha vuelto cada vez más diversa. Sin embargo, el renovado interés en el zydeco a finales del siglo XX ayudó a garantizar que este dinámico vecindario continúe preservando su rico patrimonio musical y cultural. (2007)
Traducción no oficial del texto del marcador de la Texas Historical Commission. Lea el texto oficial en inglés →