La versión de Duane
Esto viene directo del marcador histórico oficial, y yo nomás soy la voz que lo lleva por Texas. Todo lo grande empieza pequeño, y este lugar no es excepción. En 1866, un hombre llamado John Winship puso un modesto tallercito de máquinas y fundición aquí mismo, en este sitio.
Su propósito era tan práctico como un par de botas de trabajo: necesitaba piezas para su desmotadora de algodón. Nada más. Sin grandes visiones, sin sueños de imperio.
Solo un hombre resolviendo un problema con hierro y fuego. Winship trabajó ese taller veinte años antes de venderlo en 1886 a tres hombres de negocios: Joseph Huey, James Garitty y el señor Whiteselle. Los tres miraron lo que habían comprado y decidieron que necesitaba nombre propio, así que lo bautizaron la Corsicana Manufacturing Company.
Piezas para desmotadoras de algodón, igual que antes. Trabajo serio, sin glamour. Luego llegó 1898, y un nativo de Carolina del Sur llamado William Clarkson entró en la historia.
Clarkson había llegado a Texas después de la Guerra Civil, y cuando arrendó esa fábrica, miró el paisaje y vio algo que los anteriores no habían terminado de considerar. Esta zona estaba en pleno auge petrolero. Así que Clarkson hizo lo que hace cualquier hombre con ojo para el momento: le cambió el nombre al lugar y lo llamó Oil City Iron Works.
Y no se quedó solo en el letrero. En 1908 compró la compañía por completo. Luego, en 1921, cuando se constituyó como sociedad, se convirtió en su presidente.
Y el trabajo creció: además de piezas para desmotadoras, la planta empezó a fabricar piezas fundidas para la industria petrolera y la de la construcción. El hierro saliendo en más direcciones que nunca. La Segunda Guerra Mundial llegó entre 1941 y 1945, y la planta se reconvirtió para producción de defensa.
Ese es el tipo de cambio que pone a prueba un lugar: ya no fabrica lo que siempre ha fabricado, sino lo que el país necesita en ese momento. Oil City Iron Works respondió al llamado. Cuando terminó la guerra y el algodón perdió importancia en esta parte de Texas, la planta no se quedó lamentando los viejos tiempos.
Diversificó su operación. Piezas fundidas para equipos petroleros, construcción de carreteras, maquinaria agrícola y otras industrias. Y en 1960 fue pionera en ciertos usos del hierro dúctil, algo nuevo que le abrió las puertas a grandes compañías por todo Estados Unidos.
Cuando se escribió este marcador histórico, Oil City Iron Works contaba con una fuerza laboral de trescientas veinticinco personas, estaba entre los tres empleadores más grandes del condado de Navarro, y se ubicaba en el diez por ciento más alto de las fundiciones del país. Empezó fabricando piezas para la desmotadora de un solo hombre. Terminó entre las mejores fundiciones de América.
John Winship encendió esa fragua en 1866 sin tener idea de lo que estaba comenzando.
Lo que dice el marcador
Esta moderna planta creció a partir del pequeño taller mecánico y fundición establecidos en este sitio en 1866 por John Winship (1826-86) para fabricar piezas para su desmotadora de algodón. Vendió la operación en 1886 a los empresarios Joseph Huey (1827-1904), James Garitty (1842-1925) y J. E. Whiteselle (1851-1915), quienes la denominaron Corsicana Manufacturing Company. En 1898, la fábrica fue arrendada a William Clarkson (1858-1941), oriundo de Carolina del Sur que llegó a Texas después de la Guerra Civil. La rebautizó Oil City Iron Works, porque esta zona se encontraba entonces en pleno auge petrolero. Compró la empresa en 1908 y se convirtió en presidente después de que se incorporara en 1921. Además de piezas para desmotadoras de algodón, la planta comenzó a fabricar piezas fundidas para las industrias petrolera y de la construcción. Fue convertida a la producción de defensa durante la Segunda Guerra Mundial (1941-45). Cuando la importancia del algodón disminuyó en esta zona después de la guerra, Oil City Iron Works diversificó sus operaciones para proveer piezas fundidas para el campo petrolero, la construcción de carreteras, la maquinaria agrícola y otras industrias. En 1960 fue pionera en ciertos usos del hierro dúctil y hoy en día abastece a importantes empresas en todo Estados Unidos. Con una fuerza laboral de 325 trabajadores, la planta figura actualmente entre los tres empleadores más grandes del condado de Navarro y entre el diez por ciento superior de las fundiciones del país. (1970)
Traducción no oficial del texto del marcador de la Texas Historical Commission. Lea el texto oficial en inglés →