La versión de Duane
Así lo cuenta el marcador histórico oficial del rancho San Jose de la Mulada, en el condado de Starr, y aquí se lo comparto. Hay historias que se remontan tan lejos que uno casi pierde el hilo antes de empezar. Esta comienza no en Texas, ni en América, sino con una merced real del rey de España, en el año 1767, cuando a un hombre llamado Pedro Lugo le otorgaron título sobre la Porción 74, un trecho de tierra que con el tiempo se convertiría en uno de los ranchos más antiguos del estado.
Para entonces la familia Perez ya llevaba buen rato echando raíces en esta parte del mundo. Según registros del censo de Camargo, México, Pedro José Pérez se casó con Manuela de la Garza el 8 de enero de 1769. Y esa familia había sido parte de algo histórico desde antes: el 5 de marzo de 1749, la familia Pérez ayudó a fundar y poblar La Villa de Santa Ana junto con el coronel José de Escandón, en Camargo.
Eran gente fundadora. Gente que construía. Así que cuando llegó el 26 de diciembre de 1787, al día siguiente de la Navidad, Pedro José Pérez le compró la Porción 74 a Pedro Lugo.
Seis mil setecientas cuarenta acres. La familia Pérez le puso nombre a ese rancho: San Jose de la Mulada. La Mulada.
Y ese nombre iba a recorrer un camino muy largo. Para el 26 de septiembre de 1870, un censo contó treinta y un habitantes viviendo allá en el rancho. La operación era lo suficientemente seria como para llevar libros de contabilidad de verdad, donde se documentaban los deberes de los empleados, sus salarios y otros asuntos.
No era una simple vivienda. Era una empresa con registros que lo probaban. En 1968, Josefa Hinojosa Pérez y Toraldo C. Pérez compraron terrenos en La Mulada a herederos de la familia Pérez, manteniendo la tierra ligada al apellido de siempre.
Pero el reconocimiento del rancho no paró ahí. El rancho La Mulada quedó incluido en la exposición Los Tejanos Exhibition en la Lyndon Johnson Library and Museum, donde estuvo en exhibición del 12 de octubre de 1997 al 8 de septiembre de 1998. La muestra se tituló "Los Tejanos: Sus Huellas en la Tierra", y exploró las aportaciones que los tejanos de ascendencia mexicana le han hecho a la historia del estado.
La Mulada estuvo en esa compañía como uno de los ranchos más antiguos de Texas. Pero la exposición no contaba solo la historia de la tierra. También contaba la historia de un hombre.
Casimiro Pérez-Álvarez, tataranieto del mismo Pedro José Pérez y heredero del rancho La Mulada. Su vida estuvo en exhibición en el Museum of South Texas History en Edinburg. Además de trabajar el rancho, Casimiro era figura muy conocida en el condado de Starr: fue alguacil federal que recorría a caballo el trecho de Brownsville hasta Laredo entre 1902 y 1913, y de nuevo en 1921.
La exposición incluía fotografías, una silla de montar, un rifle, un revólver, documentos de la familia Pérez y correspondencia relacionada con el ganado y el comercio del rancho. Fotos, una silla, un rifle, sí, pero detrás de cada uno de esos objetos había más de dos siglos y medio de una familia aferrada al mismo pedazo de tierra que un rey español le firmó a un hombre llamado Lugo, y que un hombre llamado Pérez hizo suya. Hay huellas que no se borran.
Lo que dice el marcador
La Porción 74, ubicada en el condado de Starr, fue concedida originalmente a Pedro Lugo en 1767 por el rey de España. El 26 de diciembre de 1787, Pedro José Pérez adquirió la Porción 74, que consistía en 6,740 acres, de Pedro Lugo. De acuerdo con los registros del censo de Camargo, México, Pedro José Pérez se casó con Manuela de la Garza el 8 de enero de 1769. La familia Pérez participó en el establecimiento y la colonización de La Villa de Santa Ana con el Col. José de Escandón en Camargo el 5 de marzo de 1749. La familia Pérez le dio al rancho el nombre de «San José de la Mulada». Un censo de La Mulada del 26 de septiembre de 1870 indicó que había 31 habitantes en el rancho. Los libros de registro llevados en el rancho documentaban las obligaciones y los salarios de los empleados, así como otros artículos. En 1968, Josefa Hinojosa Perez y Toraldo C. Perez adquirieron tierras en La Mulada de los herederos de la familia Pérez. El Rancho La Mulada fue incluido en la exposición Los Tejanos de la Lyndon B. Johnson Library and Museum como uno de los ranchos más antiguos de Texas. Presentada del 12 de octubre de 1997 al 8 de septiembre de 1998, la exposición, titulada «Los Tejanos: Sus Huellas en la Tierra», investigó las contribuciones aportadas a la historia del estado por los tejanos de ascendencia mexicana. La vida de Casimiro Pérez-Álvarez, tataranieto de Pedro José Pérez y un heredero del Rancho La Mulada, también estuvo en exhibición en el Museum of South Texas History en Edinburg. Además de la ganadería en la propiedad, Casimiro fue una figura reconocida en el condado de Starr que se desempeñó como alguacil federal adjunto de Brownsville a Laredo a caballo entre 1902 y 1913, y nuevamente en 1921. La exposición incluyó fotografías, una silla de montar, un rifle, un revólver y documentos de la familia Pérez, así como correspondencia relacionada con el ganado y el comercio del rancho. (2014)
Traducción no oficial del texto del marcador de la Texas Historical Commission. Lea el texto oficial en inglés →