La versión de Duane
Esto es lo que cuenta el marcador histórico oficial, y yo nomás soy la voz que lo lleva por el camino. Los ríos tienen su manera de juntar la historia, la quieran o no, y el río Guadalupe aquí en el condado de Victoria la ha venido juntando desde hace muchísimo tiempo. Hablamos de una corriente que ya era cosa vieja para los indígenas cuando llegaron los españoles, ya gastada a fuerza de cruces y pisadas mucho antes de que ojo europeo alguno la viera.
Ese vado, ese paso natural donde el agua deja cruzar, ya era cosa conocida, cosa útil, cosa de todos los días, desde generaciones antes de que nadie le pusiera nombre. Y entonces llegó el 14 de abril de 1689, cuando un hombre llamado Alonso de León vino por estos rumbos y, como hacen los exploradores, lo descubrió. O al menos esa es la palabra que usa el registro.
Encontró este río, aquí mismo en esta franja de tierra tejana, y el mundo que conocían los españoles se hizo un poco más grande ese día. Al río le pusieron por nombre Nuestra Señora de Guadalupe, patrona de México, un nombre que carga peso, que carga devoción, que carga la reverencia que la gente guarda para las cosas que quiere que duren. Y duró.
El nombre se sostuvo. Más de un siglo después, un empresario de nombre Martín de León miró ese mismo vado antiguo, el mismo cruce que los indígenas habían usado desde antes de la memoria, y vio algo en él. En 1824, aquí mismo en ese vado, Martín de León fundó la ciudad de Victoria.
Una corriente que había sido paso y camino por años incontables se volvió el lugar donde nació una ciudad. Así es el Guadalupe. Hay ríos que tienen el don de estar siempre en el lugar que les toca.
Lo que dice el marcador
Descubierto en estas inmediaciones el 14 de abril de 1689 por Alonso de Leon. Nombrado en honor de "Nuestra Señora de Guadalupe", santa patrona de México. Aquí, en un vado utilizado desde la época indígena, el empresario Martin de Leon fundó la ciudad de Victoria en 1824. 1936
Traducción no oficial del texto del marcador de la Texas Historical Commission. Lea el texto oficial en inglés →