Un día como hoy en la historia de Texas · 26 de noviembre

La Batalla del Zacate

San Antonio · Condado de Bexar · colocado en 1982

Revolución de Texas

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Condado de Bexar, Texas

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Esto es lo que cuenta el marcador histórico oficial, y le juro que la historia sola casi no se cree. Cerca de este mismo lugar, el 26 de noviembre de 1835, ocurrió algo que quedó registrado como una de las batallas menos decisivas, y sin duda la más inusual, de la Guerra de Independencia de Texas. Le llaman la Batalla del Zacate.

Y cuando sepa por qué, va a entender los dos lados de esa descripción. Desde hacía más de un mes, las fuerzas texanas andaban acampadas cerca de San Antonio de Béxar, aguantando la espera y las ganas, buscando el momento de enfrentarse al ejército centralista atrincherado en la ciudad. Y no era una sola clase de gente la que esperaba: el campamento lo formaban tanto texanos anglos como texanos mexicanos, unidos en la espera, unidos en el propósito.

Entonces llegó la noticia, y vino por boca de un hombre que valía su peso en leyenda. Erastus Smith, conocido por casi todos como Deaf Smith, era explorador de Texas, y había conseguido información que encendió el campamento: una recua mexicana venía rumbo a Béxar cargando plata para pagar a la guarnición. Plata.

Lo suficiente para mantener un ejército en campaña. Usted puede imaginar lo que ese chisme le hizo a un campamento lleno de hombres que llevaban un mes sentados en el polvo. El 26 de noviembre, Smith divisó la caravana que se acercaba y alertó a los texanos.

El coronel James Bowie encabezó unos cien voluntarios hacia allá, y otros siguieron al coronel Edward Burleson. Convergieron cerca de la confluencia de los arroyos Alazan, Apache y San Pedro, por aquí mismo, y alcanzaron la recua. Soldados de la guarnición de Béxar salieron a caballo a socorrer a sus compañeros, pero los texanos los obligaron a retroceder y se apoderaron de los animales de carga.

En el choque murieron cerca de cincuenta soldados mexicanos. Dos texanos resultaron heridos. Y entonces, entonces, los texanos abrieron los bultos.

Nada de plata. Ni una sola moneda. Lo que encontraron, metido en cada uno de esos paquetes tan bien guardados, era zacate.

Hierba. Forraje que los soldados mexicanos habían cortado para sus bestias. Toda esa sangre, todo ese fuego, toda esa carrera desesperada, por una carga de pasto.

Una victoria clara en lo táctico. Una sorpresa total en lo que traían los bultos. De ahí el nombre: la Batalla del Zacate.

La menos decisiva, la más inusual. Son palabras del marcador histórico, y se las ganaron todas. Pero resulta que una historia que parece terminar en chiste no siempre termina ahí.

Dos semanas después de la Batalla del Zacate, Ben Milam encabezó a los voluntarios texanos en el asalto a Béxar, apoyado por un contingente bajo las órdenes de Juan Seguín. Expulsaron al ejército centralista de la ciudad. Y esa victoria preparó el escenario para lo que vendría: el Sitio de El Álamo, del 23 de febrero al 6 de marzo de 1836.

Así que lo que parecía una nota al pie de página, una broma de campo de batalla, una pelea por zacate, era parte de una cadena que llevó directo a uno de los momentos más solemnes de la historia de Texas. Deaf Smith divisó una caravana cerca de unos arroyos a las afueras de San Antonio, y el mundo que vino después ya no fue el mismo. Esa es la Batalla del Zacate.

No tenía mucha plata. Pero sí tenía mucho Texas.

Lo que dice el marcador

Cerca de este sitio, el 26 de noviembre de 1835, ocurrió La Batalla del Zacate, uno de los combates menos decisivos pero sin duda más inusuales de la Guerra de Independencia de Texas. Durante más de un mes, las fuerzas tejanas, compuestas tanto por tejanos anglosajones como mexicanos, habían acampado cerca de San Antonio de Béxar esperando la oportunidad de enfrentarse al ejército del régimen Centralista acantonado en la ciudad. Erastus "Deaf" Smith, explorador de Texas, supo que una recua de mulas mexicana que transportaba plata para pagar a la guarnición llegaría a Béxar. El 26 de noviembre, Smith avistó una caravana que se aproximaba y alertó al campamento tejano. El coronel James Bowie encabezó a unos 100 voluntarios, mientras que otros siguieron al coronel Edward Burleson. Cerca de la confluencia de los arroyos Alazan, Apache y San Pedro, los tejanos alcanzaron la recua. Soldados de la guarnición de Béxar cabalgaron para auxiliar a sus compañeros, pero los tejanos los obligaron a retroceder y capturaron los animales de carga. Aproximadamente 50 soldados mexicanos murieron en el combate; dos tejanos resultaron heridos. En las cargas, los tejanos encontraron no plata sino heno que las tropas mexicanas habían forrajeado para su ganado. Dos semanas después, apoyado por un contingente al mando de Juan N. Seguin, Ben Milam condujo a los voluntarios tejanos en el asalto a Béxar, expulsando al ejército Centralista y sentando las bases para el Sitio del Álamo, del 23 de febrero al 6 de marzo de 1836. (1982)

Traducción no oficial del texto del marcador de la Texas Historical Commission. Lea el texto oficial en inglés →

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