La versión de Duane
Esto es lo que cuenta el marcador histórico oficial sobre el Old Galveston Market House and City Hall, y aquí se lo traigo como puedo. Antes de que Galveston tuviera mucho de nada en cuanto a refinamiento cívico, ya tenía su mercado. No uno formal, claro que no; apenas un tianguis al aire libre que apareció en algún momento de la década de 1830 en la media manzana al norte de Market Street, entre las calles 20 y 21.
La gente traía lo que tenía, vendía lo que podía, y la ciudad se las arreglaba sin mayores formalismos. Eso cambió en 1846. El alcalde John Sydnor tenía una visión, y contrató a la empresa Ives and Crow para construir algo digno de una ciudad en crecimiento.
Lo que levantaron fue una estructura de doscientos sesenta pies de largo, colocada justo en el centro de la calle 20, entre Mechanic Street y Market Street. De estilo colonial, armazón de madera blanca, cuatro ventanas de buhardilla y una cúpula en el techo que le quedaba como coronita. Y no era solo un mercado.
Era también el ayuntamiento. En la planta baja había treinta y cuatro puestos: carnes, verduras, café. Y al otro lado de la calle, un mercado de pescado llevaba sus propios negocios.
Las oficinas del municipio vivían en el segundo piso, con el departamento de policía acomodado ahí junto, y un gran salón de reuniones públicas que completaba el conjunto. Cuando el edificio abrió sus puertas, los galvestonianos no se dieron la mano y se fueron a casa. Organizaron un gran baile.
¿Y con qué se surtían esos puestos? Con verduras, carnes, pescado y otras mercancías que llegaban desde la bahía en catboats que atracaban en los muelles cercanos, el Brick Wharf y el Kuhn's Wharf. Era un centro vivo y palpitante, de esos que son el corazón de una ciudad antes de que ella misma se dé cuenta.
Antes de la Guerra Civil, las rentas anuales de los puestos decían muy bien dónde estaba el dinero. Un puesto de carne podía costar hasta cien dólares al año. Uno de pescado, en el extremo más bajo, salía en treinta y cinco.
La demanda apretó tanto que la ciudad tuvo que añadir una extensión de cien pies nomás para darle abasto. Luego llegó la guerra. Y el 7 de octubre de 1862 es una fecha en la que vale la pena detenerse.
Los galvestonianos se reunieron dentro de ese mismo mercado y votaron, votaron, para aceptar pacíficamente la ocupación de la Unión. Lo que usted piense de ese momento es su asunto, pero ocurrió justo ahí, bajo esa cúpula, en un edificio que había abierto con un baile. El mercado salió de la Guerra Civil sin un rasguño, lo cual ya era mucho decir.
Pero el fuego se asomó dos veces: una en 1865 y otra en 1885, y las dos veces el edificio aguantó. En 1867 instalaron una campana en la cúpula que tocaba la hora para quien quisiera oírla. Parece cosa pequeña, pero en una ciudad de ese tamaño, una campana que marca el tiempo es como la ciudad hablándose a sí misma.
Después de la guerra, los críticos no fueron tan amables. El mercado estaba venido a menos, decían, y el gasto siempre terminaba estorbando cualquier plan de renovarlo. Una de las últimas mejoras de verdad llegó en 1874, cuando la ciudad instaló adoquines.
Tampoco fue ningún gesto grandioso. Y luego estuvo aquel episodio de la década de 1870 en que a alguien se le ocurrió usar el desván como celda. Ese experimento terminó cuando una prisionera rompió el techo.
Atravesó el techo. El desván nunca volvió a guardar a ningún preso, y supongo que nadie discutió el punto. Para 1888, el viejo armazón blanco ya había cumplido su tiempo.
Un nuevo edificio de piedra de tres pisos se levantó en su lugar, y el mercado de 1846 se despidió del escenario: puestos de verduras, sesiones del ayuntamiento, un gran baile y una prisionera muy resuelta entre sus recuerdos. Hay edificios que guardan la historia entera de una ciudad entre sus paredes. Ese la guardaba también en el techo.
Lo que dice el marcador
Durante la década de 1830, comenzó un mercado informal al aire libre en la mitad norte de la cuadra al norte de Market Street, entre las calles 20 y 21. En 1846, el alcalde John Sydnor contrató a Ives and Crow para construir una estructura de 260 pies de largo en el centro de la calle 20, entre las calles Mechanic (C) y Market (D), para servir tanto de mercado de productos como de ayuntamiento. El edificio de estilo colonial, de armazón blanco, tenía cuatro ventanas de buhardilla y una cúpula en el techo. La planta baja albergaba originalmente 34 puestos de carne, verduras y café; en el segundo piso se encontraban las oficinas municipales, incluido el departamento de policía, y un gran salón de reuniones públicas. Al otro lado de la calle funcionaba un mercado de pescado. Los galvestonianos celebraron la inauguración del edificio con un gran baile. Los puestos del mercado se surtían de productos, carne, pescado y otros bienes traídos desde la zona de la bahía en catboats que atracaban en los cercanos Brick and Kuhn's Wharves. Antes de la Guerra Civil, las rentas anuales de los puestos oscilaban entre un máximo de $100 (carne) y un mínimo de $35 (pescado), y la ciudad añadió una extensión de 100 pies para satisfacer la demanda de puestos. El 7 de octubre de 1862, los galvestonianos se reunieron en el mercado y votaron aceptar pacíficamente la ocupación de la Unión. Habiendo escapado de los daños durante la Guerra Civil, el mercado resistió graves amenazas de incendio en 1865 y de nuevo en 1885. Instalada en 1867, una campana en la cúpula repicaba para indicar la hora del día. Después de la Guerra Civil, los críticos consideraban el mercado deteriorado, pero el costo disuadía su renovación. Una de las últimas mejoras ocurrió en 1874, cuando la ciudad instaló adoquines. Un intento de utilizar el ático como celda provisional en la década de 1870 terminó cuando una prisionera rompió el techo. En 1888, un nuevo edificio de piedra de tres pisos reemplazó la estructura de armazón de 1846. (2014)
Traducción no oficial del texto del marcador de la Texas Historical Commission. Lea el texto oficial en inglés →