La versión de Duane
Así lo cuenta el marcador histórico oficial, y yo le voy a contar la historia del Old Carr Ranch, aquí en el condado de Hill. Acomódese un momento. Allá por 1840, dos hermanos de apellido Carr llegaron a Texas.
Dos hermanos nomás, recién llegados a una tierra joven e inquieta. Y no pasaron de largo. Echaron raíces, se involucraron, y según lo que quedó registrado en este marcador histórico, esos dos hermanos fueron parte esencial del crecimiento temprano de los pueblos cercanos de Abbott y West.
Parte esencial. Esas palabras pesan, y las ganaron. Luego llegó 1854.
El señor Carr estableció un rancho. Y no era chico, ni de cerca. Este lugar se extendía por tierras en dos condados a la vez, el de Hill y el de McLennan.
Dos condados, un solo rancho. Con eso solo ya se puede uno imaginar la ambición que había en esta frontera tejana. En algún rincón de ese rancho, alguien levantó una cabaña de troncos.
Y esa cabaña, humilde como suena, hacía el trabajo de tres instituciones al mismo tiempo. Era tienda. Era estación de correos.
Y era la oficina de la línea de diligencias que servía a toda la zona. Llegaban las diligencias, se repartía el correo, se despachaba mercancía, todo bajo un mismo techo de madera. Y así siguió hasta 1881.
Décadas de vida cotidiana en la frontera, atendidas ahí mismo. Pero aquí es donde la tierra empieza a hablar por su cuenta. Esta propiedad histórica, que ha permanecido en manos de la familia Carr, guarda evidencia de un campamento indígena antiguo y de un montículo funerario.
Los que vivieron aquí antes de todo esto dejaron algo de sí mismos, y la tierra lo conservó. Y debajo de toda esa historia, más abajo todavía, la tierra se abrió a su propio ritmo antiguo. En este rancho hay una cueva, formada por la falla de Balcones.
El suelo se movió, como el suelo lo hace cuando le da la gana, y dejó esa cueva. Así que lo que tiene usted aquí en el condado de Hill es un pedazo de tierra que sobrevivió a las diligencias, que sirvió de correo y de tienda, que vio nacer dos pueblos tejanos, que guarda la memoria de quienes llegaron mucho antes que todos ellos, y que fue moldeado por la propia geología de Texas. Y a través de todo eso, la familia Carr nunca lo soltó.
Hay tierras que tienen la manera de guardar todo lo que alguna vez pasó en ellas. Esta es de esas.
Lo que dice el marcador
En 1854, el pionero de la región D. C. Carr estableció este rancho, que abarcaba tierras en los condados de Hill y McLennan. D. C. Carr y su hermano J. C. habían llegado a Texas en 1840 y fueron fundamentales en el desarrollo temprano de los cercanos poblados de Abbott y West. Una cabaña de troncos construida en el rancho sirvió como tienda, estación postal y oficina de la línea de diligencias que prestó servicio a la zona hasta 1881. La propiedad histórica, que ha permanecido en la familia Carr, contiene evidencia de un antiguo campamento indígena y un túmulo funerario, y es el sitio de una cueva formada por la Falla de Balcones.
Traducción no oficial del texto del marcador de la Texas Historical Commission. Lea el texto oficial en inglés →