La versión de Duane
Esto es lo que cuenta el marcador histórico oficial sobre el cementerio Woods, en el condado de Newton. Si puede, orille el carro un momento, porque este lugar se merece un instante de quietud. Es la historia de una familia, un pedazo de tierra en el este de Texas, y más de trescientas sesenta y ocho almas que encontraron aquí su lugar de descanso.
Los hermanos Sebern, Allen y John Woods, junto con sus padres, John y Mary Woods, vivían en el condado de Yalobusha, Mississippi, en 1840. Ese otoño, toda la familia levantó el campo y viajó a la República de Texas, asentándose en lo que entonces era el condado de Jasper. Cuando una familia se mueve tan lejos, no nomás está cambiando de dirección, está apostando por algo.
Sebern había nacido en 1809, Allen en 1814, su padre John en 1785 y su madre Mary en 1790. Tres generaciones rodando hacia una tierra que todavía se llamaba república. Hacia 1842, Sebern y Allen ya habían recibido mercedes de tierra de la República de Texas.
Y se pusieron a trabajar. A construir, a sembrar, a echar raíces entre los vecinos. Y en 1844 hicieron algo que dice mucho de quiénes eran: organizaron una iglesia bautista, y la reunieron ahí mismo en la casa de Sebern y su esposa Nancy, que era de la familia Marshall, nacida en 1819.
Cuando uno abre las puertas de su hogar para el culto, no está de paso. Dos años después, en 1846, la zona pasó a formar parte del recién creado condado de Newton, y los Woods ya tenían las raíces bien hundidas. No todos se quedaron.
El hermano John se fue a Luisiana, y Allen lo siguió poco después con su esposa Mathilda Ann. Luego Mathilda Ann murió en 1856. Y Allen volvió.
Regresó a Texas en 1857 con su segunda esposa, Eliza. Hay gente que sencillamente pertenece a un condado, aunque tarde un tiempo en darse cuenta. En algún momento, según la historia familiar, Sebern apartó un terreno para un cementerio.
No lo anunció a los cuatro vientos, nomás reservó en silencio un lugar donde la gente de esa comunidad pudiera descansar. Años después, su nieto, el señor Woods, nacido en 1879 y fallecido en 1945, donó otro terreno, y el cementerio llegó a tener una hectárea y media. Poca tierra para guardar tanto.
La tradición oral dice que la tumba más antigua es la del patriarca, John Woods, padre, nacido en 1785 y fallecido en 1863. Las lápidas históricas más antiguas que aún se pueden leer son las de tres hijos de Allen y Eliza Woods. Y aquí la historia se pone callada, porque hay cosas que no necesitan adorno.
Más de veinte tumbas marcadas en este cementerio datan de 1900 o antes. Y luego está este número: casi cincuenta tumbas marcadas de niños, niños, que datan de antes de 1930. El marcador histórico llama a eso un testimonio de las condiciones difíciles de la vida pionera, y esa palabra es la exacta.
Porque esas pequeñas lápidas son una especie de escritura sagrada, un registro de lo duro que era mantenerse en pie por aquí, y de cómo la gente seguía intentándolo de todas formas. Más de 368 personas están enterradas en el cementerio Woods. Ministros, funcionarios públicos, agricultores, maestros, médicos, músicos, abogados, trabajadores.
Todo lo que una comunidad necesita para funcionar, y todos ahí juntos. Entre ellos, 42 veteranos que fueron sepultados aquí antes del amanecer del siglo veintiuno. Uno de ellos combatió en las guerras de los Estados Unidos contra los indios americanos.
Ocho sirvieron en la Guerra Civil. Otros vivieron los conflictos de la Primera Guerra Mundial, la Segunda Guerra Mundial, la Guerra de Corea y Vietnam. Guerras distintas, siglos distintos, y al final la misma tierra callada del condado de Newton esperándolos.
Sebern Woods apartó un pequeño terreno, y lo que brotó de ese gesto le sobrevivió por generaciones. Un cementerio que guarda la historia entera de una comunidad, los nacimientos y las pérdidas, las vidas largas y las cortas, los soldados y los maestros de escuela, todo. Una hectárea y media.
Más de 368 personas. Eso no es nomás un cementerio. Es la memoria de un condado, escrita en piedra.
Lo que dice el marcador
Los hermanos Sebern (1809-1865), Allen (1814-1887) y John Woods y sus familias vivían en el condado de Yalobusha, Mississippi, en 1840. Viajaron a la República de Texas con sus padres, John (1785-1863) y Mary (n. 1790) Woods, en el otoño, y se establecieron en lo que era entonces el condado de Jasper. Sebern y Allen recibieron concesiones de tierra de la República de Texas alrededor de 1842. Trabajaron para formar una comunidad y en 1844 organizaron una iglesia bautista en el hogar de Sebern y Nancy (Marshall) (1819-1893) Woods. La zona pasó a formar parte del recién creado condado de Newton en 1846. John Woods se mudó a Luisiana; Allen y su esposa Mathilda Ann pronto lo siguieron. Ella murió en 1856, y Allen regresó a Texas con su segunda esposa, Eliza, en 1857. Según la historia familiar, Sebern reservó un terreno para un cementerio. Su nieto, T. R. Woods (1879-1945), donó posteriormente otro terreno, llevando el cementerio a 1½ acres. Según la tradición oral, la tumba más antigua es la de John Woods, Sr. (1785-1863). Las lápidas históricas más antiguas que aún pueden leerse son las de tres hijos de Allen y Eliza Woods. Más de 20 tumbas marcadas datan de 1900 o antes. Las casi 50 tumbas marcadas de niños que datan de antes de 1930 son un testimonio de las difíciles condiciones de la vida pionera. El cementerio Woods es el lugar de descanso final de más de 368 personas. Muchos de estos hombres y mujeres fueron residentes pioneros del condado de Newton, entre ellos ministros, funcionarios públicos, agricultores, educadores, médicos, músicos, abogados y trabajadores. Los 42 veteranos sepultados aquí antes del alba del siglo XXI incluyeron a uno que combatió en las guerras de los Estados Unidos contra los indígenas americanos, ocho veteranos de la Guerra Civil, y varios que participaron en conflictos de la Primera Guerra Mundial, la Segunda Guerra Mundial, la Guerra de Corea y Vietnam. (2000)
Traducción no oficial del texto del marcador de la Texas Historical Commission. Lea el texto oficial en inglés →