Marcador histórico de Texas

Fort Mason y Camp Llano, C.S.A.

Mason · Condado de Mason · colocado en 1964

Guerra CivilHistoria indígena

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Condado de Mason, Texas

La versión de Duane

Así lo cuenta el marcador histórico oficial, y haré lo posible por hacerle justicia. Fort Mason y Camp Llano: dos nombres, un trecho muy duro de la frontera tejana, y una historia que no le saca el cuerpo a nada. Fort Mason queda cinco cuadras al sur de donde usted está parado ahorita.

En 1861, ese fuerte se convirtió en el cuartel general del Primer Regimiento de Rifles Montados de Texas. Su misión era sostener la línea de los viejos fuertes federales, esa cadena de puestos que servía de protección contra los indios. Y por una temporada, la sostuvieron.

Doscientos quince prisioneros de guerra estuvieron confinados en Fort Mason durante ese tiempo. No es un número chico. Eso pesa.

Luego llegó la primavera de 1862, y el plan cambió. La línea de defensa fronteriza se apretó, así lo dice el marcador histórico, se apretó, y Camp Llano se estableció a nueve millas al este. El Regimiento Fronterizo de Texas tomó ese puesto, y aquí viene algo que le va a meter el tamaño de este país en el pecho: esa línea de puestos quedaba a una jornada a caballo uno del otro, desde el río Rojo hasta el Río Grande.

Una jornada a caballo entre usted y el siguiente hombre. Esa era la aritmética de la frontera. Con las tropas confederadas moviéndose al este hacia Camp Llano, los colonos volvieron a buscar refugio en Fort Mason.

Patrullas y partidas de exploración, tanto tropas confederadas como estatales, visitaban el fuerte en lo que el marcador histórico llama guerra ofensiva, para mantener a los indios cerca de sus propios campamentos y lejos de los poblados. Cuando los hombres del condado de Mason se enlistaron, lo hicieron en tropas regionales, estatales y confederadas por igual. Y casi siempre tenían que traer sus propias armas, sus propias monturas y su propio sustento.

Piénselo un momento. Uno se enlista, y lo trae todo. Las incursiones a gran escala se habían frenado, pero eso no quería decir que la tierra estuviera en paz.

Los indios seguían recorriendo esta zona, robando caballos, atacando ranchos aislados, quemando construcciones, raptando mujeres y niños. La frontera no era una línea que uno cruzaba una vez y dejaba atrás. Era algo dentro de lo cual uno vivía cada día.

Y eso nos lleva al hombre que quizás merece su propio monumento en algún punto de este camino: un viejo pionero de Mason, cuyo nombre se perdió con el tiempo, que operaba una ruta de diligencia con una sola mula. Su circuito corría entre Camp Colorado, Mason y Fredericksburg. Cada dos semanas hacía ese viaje cargando el correo.

Él y su mula se escondían de los indios por las noches. Y lo lograban, cada vez, sin ningún contratiempo. Ni una sola vez fallaron.

Durante toda la guerra, por un territorio en llamas en todos los sentidos, un viejo, una mula, y el correo llegaba. Hay historias que terminan con una batalla. Esta termina con una entrega.

Lo que dice el marcador

Fort Mason, ubicado 5 cuadras al sur, fue el cuartel general del primer regimiento de Texas Mounted Rifles de 1861 a 1862. Estas tropas confederadas ocuparon la línea de antiguos fuertes de los EE. UU. para brindar protección contra los indios. 215 prisioneros de guerra fueron confinados aquí. En la primavera de 1862, la línea de defensa fronteriza se reforzó y Camp Llano fue establecido 9 millas al este. El Texas Frontier Regiment ocupó este puesto, parte de una línea separada por la distancia de una jornada a caballo desde el Río Rojo hasta el Río Grande. Los colonos usaron entonces Fort Mason como protección. Partidas de exploración y patrullas de tropas confederadas y estatales visitaban el puesto en operaciones ofensivas para mantener a los indios cerca de sus campamentos y alejados de los asentamientos. Tras la secesión, los hombres del condado de Mason se unieron a tropas regionales, estatales y confederadas para proteger la frontera. Por lo general, tenían que proveer sus propias armas, cabalgaduras y sustento. Aunque las incursiones a gran escala habían sido frenadas, los indios merodeaban por esta área, robando caballos, atacando granjas aisladas, quemando edificios y secuestrando mujeres y niños. Sin embargo, un viejo pionero de Mason operaba una ruta de diligencia de una mula entre Camp Colorado, Mason y Fredericksburg. Escondiéndose de los indios por las noches, él y su mula realizaban el recorrido cada dos semanas llevando el correo sin contratiempos. (1964)

Traducción no oficial del texto del marcador de la Texas Historical Commission. Lea el texto oficial en inglés →

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