La versión de Duane
Esto es lo que cuenta el marcador histórico oficial, y yo nomás soy el que se lo trae por el camino. Galveston ha visto de todo. El aire salado y la ambición tienen una manera de chocar en esa isla, y en los años de 1890, esas dos fuerzas se juntaron y produjeron algo que vale la pena contar.
Frank Cox, un diseñador de Nueva Orleans, trazó los planos de una estructura de estilo románico que iba a ser varias cosas a la vez, y a ver si usted me cree: cumplió lo que prometió. Cuando abrió su primera temporada en 1895, el Grand Opera House era casa de ópera, sí, pero también hotel y restaurante. Todo bajo un mismo techo.
Si quería cultura, podía quedarse a dormir, y si la aria se extendía, pues también podía cenar. El edificio anunciaba sus intenciones desde afuera. Recubrimiento de piedra y terra cota: detalles que decían que ese lugar iba en serio.
Y sobre la entrada principal se alzaba una cúpula, ese tipo de remate arquitectónico que le da al edificio un aire de saber que todo el mundo lo está mirando. Luego llegó la tormenta de 1900. Si usted ha pasado algún tiempo en la historia de Texas, sabe lo que cargan esas palabras.
La tormenta de 1900 se llevó la cúpula. Nomás se la llevó. Lo que había coronado esa entrada desapareció, y el edificio siguió en pie sin ella, igual que Galveston misma tuvo que seguir.
Los años continuaron pasando. Para los años veinte, el Grand Opera House había cambiado sus funciones de escenario por la pantalla de cine, convertido en sala de películas como tantos grandes teatros de antes cuando llegó el cine a los pueblos. Y por un tiempo, así quedó la cosa.
Pero aquí está la parte que se merece el final: alguien decidió que no había terminado. En los años setenta y ochenta, el edificio fue restaurado para volver a funcionar como recinto de las artes escénicas. La piedra y la terra cota siguen ahí.
La estructura románica aguantó. La cúpula sigue sin estar. La tormenta de 1900 se encargó de eso, y ninguna restauración la devolvió.
Pero esa ausencia también es parte de la historia: un recordatorio de que algunas cosas que Galveston perdió, las perdió para siempre. Lo demás, lo peleó para conservarlo.
Lo que dice el marcador
Diseñado por Frank Cox de Nueva Orleans, esta estructura de estilo románico de revival funcionó como ópera, hotel y restaurante cuando abrió su primera temporada en 1895. Convertido en cine en la década de 1920, fue restaurado en las décadas de 1970 y 1980 para servir nuevamente como sede de las artes escénicas. Entre los elementos destacados del edificio se encuentran sus molduras de piedra y terracota. Una cúpula original sobre la entrada principal fue destruida en la tormenta de 1900. Monumento Histórico Registrado de Texas - 1990
Traducción no oficial del texto del marcador de la Texas Historical Commission. Lea el texto oficial en inglés →