La versión de Duane
Así cuenta el marcador histórico oficial la historia de la ciudad de Orange, en el condado de Orange, Texas, y yo aquí le hago justicia lo mejor que puedo. Acomódese, porque estas raíces llegan hasta 1828. Ese año llegaron John y Elizabeth Harmon a las orillas del río Sabine con sus tres hijos, y se convirtieron en los primeros pobladores conocidos de lo que con el tiempo sería la ciudad de Orange.
Encontraron un recodo del río, y alrededor de ese recodo fue creciendo una pequeña comunidad campesina. La gente la llamaba Green's Bluff, un nombre sencillo para un lugar que todavía no sabía lo que le esperaba. Cuando se creó el condado de Orange en 1852, esa comunidad a orillas del Sabine fue elegida como su sede de gobierno.
En ese entonces le llamaban Madison, y Madison se quedó hasta 1858, cuando se adoptó el nombre de Orange. Así de sencillo. Un nombre nuevo, y un pueblo que empezaba a encontrar su camino.
Y aquí es donde la historia comienza a agarrar velocidad. La economía de Orange en sus primeros años giraba en torno a la madera y la construcción de barcos. Los madereros pioneros más prominentes de la zona encabezaron ese esfuerzo, y luego en 1876 llegó el ferrocarril Texas and New Orleans Railroad, y las cosas se pusieron a mover de veras.
Para la década de 1880, Orange no nomás participaba en la actividad de los aserraderos del este de Texas, sino que los encabezaba a todos. El puerto de aguas profundas sobre el Sabine y la abundancia de madera hicieron de Orange el lugar natural para la industria naviera, que alcanzó sus niveles más altos de producción durante la Primera y la Segunda Guerra Mundial. Mientras tanto, en la vida cotidiana del pueblo, las escuelas públicas funcionaban desde la década de 1880, y la electricidad llegó a Orange en 1890.
La ciudad se iba levantando por todos lados al mismo tiempo. Y nunca paró. La industria naviera y la petroquímica siguen haciendo de Orange uno de los centros comerciales más importantes del sureste de Texas.
John y Elizabeth Harmon llegaron a un recodo del río con tres hijos y un horizonte lleno de incertidumbre. No estuvo nada mal el lugar que escogieron para echar raíces.
Lo que dice el marcador
Los primeros pobladores conocidos en lo que hoy es la ciudad de Orange fueron John y Elizabeth Harmon, quienes llegaron en 1828 con sus tres hijos. Conocida primero como Green's Bluff, la pequeña comunidad agrícola que se desarrolló a lo largo de un recodo del Río Sabine fue elegida como sede del gobierno cuando el condado de Orange fue creado en 1852. La ciudad se llamó Madison desde 1852 hasta 1858, cuando se adoptó el nombre de Orange. La economía temprana de Orange se basó en las industrias maderera y de construcción naval. Impulsada por prominentes madereros pioneros de la zona y favorecida por la llegada del Texas and New Orleans Railroad en 1876, Orange fue reconocida como líder en la actividad de aserraderos del este de Texas en la década de 1880. El puerto de aguas profundas y la disponibilidad de madera hicieron de la ciudad un lugar ideal para la industria de construcción naval, que alcanzó sus niveles más altos de producción durante las Guerras Mundiales I y II. Durante muchos años, la ciudad de Orange ha mantenido una amplia gama de servicios para sus ciudadanos. Las escuelas públicas han funcionado desde la década de 1880 y la electricidad fue introducida en 1890. Las industrias de construcción naval y petroquímica de Orange continúan haciendo de la ciudad un importante centro comercial en el sureste de Texas.
Traducción no oficial del texto del marcador de la Texas Historical Commission. Lea el texto oficial en inglés →