La versión de Duane
Esto es lo que cuenta el marcador histórico oficial, y yo hago lo posible por contarlo como se merece. La mayoría de las historias de Galveston empiezan con tormentas, barcos o el mar. Esta empieza con una planta.
Con una adelfa, para ser exactos, y el largo camino que recorrió antes de echar raíces aquí mismo. Corrió el año 1841 cuando un comerciante local de nombre Joseph Osterman trajo algo de Jamaica. Una adelfa.
Fácil pasarla por alto, nomás un esqueje, nomás una cosa en una bolsa en un barco. Pero Osterman se la entregó a su hermana, la señora de Isidore Dyer, y fue ella quien la metió a la tierra. La plantó ahí mismo, en el patio de su casa, en este preciso lugar.
Muchas historias terminarían ahí. La planta va a la tierra, pasan los años, fin. Pero esta no.
Cuando en 1939 se construyó una nueva estructura aquí, alguien tomó una decisión. No arrancaron esa adelfa y la abandonaron. La trasplantaron.
La movieron con cuidado y la mantuvieron viva. Y lo que crece aquí hoy es un retoño de aquella planta original de la señora Dyer. Las mismas raíces, más o menos, que se remontan hasta Jamaica, hasta 1841, hasta un comerciante y su hermana que creyeron que lo que vale la pena sembrar vale la pena conservar.
Es mucho tiempo para que cualquier cosa aguante en Galveston. Esa adelfa ha sobrevivido a más de lo que uno se imagina.
Lo que dice el marcador
Traída de Jamaica en 1841 por el empresario local Joseph Osterman; plantada por la hermana de Osterman, la señora Isidore Dyer, en el jardín de su casa en este lugar. Trasplantada cuando se construyó una nueva estructura aquí en 1939, esta adelfa es un retoño de la plantación original de Dyer.
Traducción no oficial del texto del marcador de la Texas Historical Commission. Lea el texto oficial en inglés →