La versión de Duane
Así cuenta el marcador histórico oficial lo que pasó en este lugar, y este vale la pena escuchar con calma. En algún punto de Greenville, en el condado de Hunt, todavía está parado un arco de entrada. Ladrillo y mezcla, construido por la Works Progress Administration en 1940.
El estadio que lo rodeaba ya desapareció, demolido cuando la propiedad se vendió en 1964, pero ese arco no se ha querido caer. Y si usted sabe lo que pasó del otro lado, entiende por qué. Todo empieza con una mujer llamada Eula Lasater Phillips.
En 1929, sacó tres mil quinientos dólares de su propio bolsillo, que no era poca cosa en aquellos tiempos, y se los donó al Greenville Athletic Council para construir un campo deportivo en este mismo sitio. Lo hizo en memoria de su difunto esposo, Frank Phillips. Entonces, antes de que una sola bota de fútbol tocara el pasto, este lugar ya cargaba con un nombre y con un duelo.
El campo abrió enseguida. El 4 de octubre de 1929, Phillips Field recibió su primer evento deportivo: un partido de fútbol americano entre los Lions del Greenville High School y los Leopards de Dallas Oak Cliff. Apenas se había secado la tinta en los papeles.
Para 1930, el terreno había pasado a manos de la ciudad, con la administración del distrito escolar. Y entonces llegó el entrenador Henry Frnka. El marcador histórico no le dedica muchas palabras, pero no las necesita.
En 1933, Frnka llevó al equipo de fútbol americano del Greenville High School a una temporada sin una sola derrota. Invictos. Y no sólo invictos, sino campeones estatales.
Aquí mismo, en este campo. Luego el mundo cambió, y el campo también. En 1946, el terreno se reorganizó para convertirse en la casa de un equipo de béisbol de ligas menores.
Le pusieron por nombre los Majors, en honor a Truett Majors, el primer vecino de Greenville que murió en la Segunda Guerra Mundial. Ese nombre no se escogió a la ligera. Cada vez que la afición aplaudía, aplaudía algo más pesado que un marcador histórico.
Y aplaudieron de veras. Más de ciento sesenta mil personas asistieron a los juegos de los Majors sólo en 1946. En 1947, las viejas tribunas de fútbol americano se demolieron y en su lugar se levantó un estadio de béisbol como Dios manda.
Greenville tenía equipos competitivos en los últimos años de la década de los cuarenta, y la gente del pueblo respondía. Luego llegó el 10 de abril de 1949. Guarde esa fecha en la memoria.
Los Majors, un equipo de ligas menores en Greenville, Texas, recibieron en un juego de exhibición a los New York Yankees. Casey Stengel dirigía a los Yankees ese día. Joe DiMaggio estaba en el jardín central.
Y cuando se hizo el último out, el marcador histórico decía Majors 4, Yankees 3. Greenville le ganó a los New York Yankees. En este terreno.
Aquí mismo. Si eso parece cuento, es sólo porque de veras sucedió. Otro nombre merece decirse: Monty Stratton, nativo de Greenville y grande del béisbol, lanzó un juego para los Majors aquí en 1950.
Regresó a casa y lo hizo en este campo. La asistencia fue bajando para 1950, y el equipo se desintegró antes de la siguiente temporada. Pero los Majors no habían dicho su última palabra: equipos reorganizados de ligas menores, también llamados los Majors, volvieron a jugar aquí en 1953 y en 1957.
Las ligas juveniles y aficionadas siguieron desgastando el pasto hasta que en 1964 la propiedad se vendió y el estadio se vino abajo. Todo desapareció, menos ese arco. La Works Progress Administration lo construyó en 1940, y ahí sigue de pie hoy, como recordatorio de los incontables atletas y aficionados que se reunieron aquí con espíritu de competencia.
Hay monumentos de mármol. Este está hecho de una anotación en un juego de béisbol, de la donación de una viuda, y de un nombre puesto para honrar al primer hombre de este pueblo que no volvió de la guerra. Ese arco lo vio todo.
Y todavía está aquí para demostrar que pasó de verdad.
Lo que dice el marcador
En 1929, Eula Lasater Phillips donó $3,500 al Greenville Athletic Council para construir un campo atlético en este sitio en memoria de su difunto esposo, Frank Phillips. El primer evento atlético en Phillips Field fue un partido de fútbol americano entre los Lions de Greenville High School y los Leopards de Dallas Oak Cliff el 4 de octubre de 1929. En 1930, el terreno pasó a ser propiedad de la ciudad, con administración del distrito escolar. Aquí, el célebre entrenador Henry Frnka llevó al equipo de fútbol americano de la escuela a una temporada invicta y al campeonato estatal en 1933. En 1946, el campo fue reorientado para convertirse en la sede de un equipo de béisbol de ligas menores, los Majors, cuyo nombre honraba a Truett Majors, el primer residente de Greenville muerto en la Segunda Guerra Mundial. Más de 160,000 personas asistieron a los juegos de los Majors en 1946, y Greenville formó varios equipos competitivos a finales de la década de 1940. En 1947, las gradas de fútbol americano fueron demolidas y reemplazadas por un estadio de béisbol. El 10 de abril de 1949, los Majors recibieron a los New York Yankees en un juego de exhibición y los derrotaron 4-3. Entre quienes participaron ese día por los Yankees estuvieron Casey Stengel, manager, y Joe DiMaggio en el jardín central. Otro gran beisbolista que jugó aquí fue Monty Stratton, nativo de Greenville, quien lanzó un juego para los Majors en 1950. La asistencia a los juegos de los Majors disminuyó para 1950, y el equipo se disolvió antes de la temporada siguiente. Equipos reorganizados de ligas menores, también llamados los Majors, jugaron aquí en 1953 y 1957. Ligas juveniles y amateur utilizaron el campo hasta que la propiedad se vendió en 1964 y el estadio fue demolido. Hoy en día, la entrada arqueada del estadio, construida por la Works Progress Administration en 1940, sirve como recordatorio de los incontables atletas y aficionados que se reunieron aquí con espíritu de competencia. (2003)
Traducción no oficial del texto del marcador de la Texas Historical Commission. Lea el texto oficial en inglés →