La versión de Duane
Esto es lo que cuenta el marcador histórico oficial sobre la Texas Sugar Refining Company, allá en Texas City, condado de Galveston. Acomódese, porque esta historia tiene ambición, azúcar, y una deuda que cobró de la peor manera. La Texas City Transportation Company tuvo una idea en 1910: ¿para qué nomás mover mercancías si podía fabricarlas?
Ese mismo año fundó la Texas Sugar Refining Company con la intención de instalar una refinería en el puerto de Texas City. Tenían el ojo puesto en un terreno de diez acres en este mismo lugar desde 1910, aunque las negociaciones avanzaron despacio. Despacio, como suelen avanzar las negociaciones cuando lo que está en juego son cinco millones de dólares.
Ese fue el costo del complejo entero, diseñado por Eastwick Engineering, con cada tablón y cada viga suministrados por la Kirby Lumber Company de Houston. Nueve edificios grandes. Trescientos cincuenta trabajadores llegando cada día.
Y al final de todo ese esfuerzo, un millón de libras de azúcar, todos los días, con una marca que tenía su propio brillo: Diamond Star. Azúcar granulada y en polvo, saliendo de Texas City hacia el resto del mundo. Para 1926, la compañía había firmado un contrato de tres años con la American Sugar Company para refinar y empacar azúcar bajo esa etiqueta.
Todo se veía sólido. Se veía dulce, como quien dice. Pero dos años después de firmar ese contrato, la Chicago Title and Trust Company les demandó por un saldo hipotecario pendiente de tres millones de dólares.
Tres millones de dólares. Esa deuda hizo lo que hacen las deudas de ese tamaño. Llevó a la compañía directo a la quiebra, y la refinería salió a subasta pública, donde se vendió en dos millones de dólares.
Cualquier otra empresa habría cerrado el libro ahí mismo. Pero no esta gente. En enero de 1929, la Texas Sugar Refining Company se reorganizó, esta vez como Texas Sugar Refining Corporation, y volvió con su propia marca Diamond Star.
Hay que reconocerle la terquedad. Sin embargo, la corporación cerró operaciones en abril de 1932, y ese fue el fin de ese capítulo. En su tiempo, esta refinería jugó un papel importante en el desarrollo industrial temprano de Texas City, y le hizo competencia de verdad a la Imperial Sugar Company, que operaba cerca.
No era poca cosa. Las instalaciones fueron adquiridas después por la Monsanto Chemical Company, y entonces llegó 1947. Las explosiones en los muelles de Texas City.
Y esos nueve edificios grandes, todo ese complejo que alguna vez zumbó con trescientos cincuenta trabajadores produciendo un millón de libras de azúcar Diamond Star al día, quedaron prácticamente destruidos. Hay historias que terminan en los libros de contabilidad. Hay otras que terminan en fuego.
Esta terminó en las dos cosas.
Lo que dice el marcador
La Texas City Transportation Company estableció la Texas Sugar Refining Company en 1910 para aumentar sus ganancias mediante la instalación de una refinería de azúcar en el puerto de Texas City. Un terreno de diez acres en este sitio fue seleccionado desde 1910, pero las negociaciones avanzaron lentamente. El complejo de la refinería fue diseñado por Eastwick Engineering. La Kirby Lumber Company de Houston suministró toda la madera para el proyecto de cinco millones de dólares. Conformada por nueve edificios grandes, la refinería empleaba a trescientas cincuenta personas y producía un millón de libras de azúcar granulada y en polvo "Diamond Star" diariamente. En 1926, la compañía firmó un contrato de tres años con la American Sugar Company para refinar y empacar azúcar bajo la marca American Sugar. Dos años después, la Chicago Title & Trust Company presentó una demanda contra la Texas Sugar Refining Company por un saldo hipotecario pendiente de tres millones de dólares. Esta deuda llevó a la compañía a la quiebra. La refinería fue vendida en subasta pública por dos millones de dólares. En enero de 1929, la Texas Sugar Refining Company se reorganizó como la Texas Sugar Refining Corporation y retomó la refinación y comercialización de su propio azúcar "Diamond Star". La corporación cerró sus operaciones en abril de 1932. La Texas Sugar Refining Company desempeñó un papel significativo en el desarrollo industrial temprano de Texas City y representó competencia para la cercana Imperial Sugar Company. Las instalaciones de la refinería fueron adquiridas posteriormente por la Monsanto Chemical Company y fueron prácticamente destruidas en las explosiones en los muelles de Texas City en 1947. (1998)
Traducción no oficial del texto del marcador de la Texas Historical Commission. Lea el texto oficial en inglés →