La versión de Duane
Esto es lo que cuenta el marcador histórico oficial, y así se lo voy a contar yo. Allá en el condado de Houston hay un pedacito de tierra que comenzó como empiezan muchos lugares sagrados. No con ceremonia, no con grandes planes.
Con dolor. Fue en noviembre de 1900 cuando Maxie Gregg Hill, nacido en 1859, y su esposa Mollie, nacida en 1869, apartaron un terreno en su rancho. Tuvieron que sepultar a su hijo Dudley, que apenas había tenido cuatro meses en este mundo.
Cuatro meses. Eso fue todo lo que alcanzó ese niño. Y sus padres hicieron lo que hace la gente cuando la vida le pide algo que no tiene nombre: hicieron un lugar.
Un lugar de verdad, un lugar permanente. Pusieron a Dudley en la tierra de su propio rancho, y esa tierra se convirtió en el Hill Cemetery. Maxie Gregg Hill vivió hasta 1935, y Mollie vivió hasta 1942.
Juntos tuvieron dieciséis hijos. Dieciséis. Y a la hora de la hora, once de esos hijos quedaron sepultados en ese mismo cementerio que sus padres habían abierto en aquel noviembre tan doloroso.
Once hijos, siguiéndole los pasos al pequeño Dudley, generación tras generación volviendo a ese mismo rincón de tierra del condado de Houston. Hoy en día varias generaciones de descendientes descansan ahí también, lo que significa que ese suelo lleva más de cien años guardando la historia de esta familia. Y no ha sido solamente un lugar de luto.
El Hill Cemetery ha sido también escenario de muchas reuniones familiares a lo largo de los años. Fíjese usted en eso. En el mismo lugar donde se despedían, también volvían a encontrarse, a darse la mano, a compartir la mesa y a recordar quiénes eran.
Entre las tumbas se encuentran las de veteranos que respondieron al llamado en la Primera Guerra Mundial, la Segunda Guerra Mundial, Corea y Vietnam. Cuatro guerras. Cuatro generaciones de servicio, y todos terminaron regresando a ese mismo terreno de rancho que Maxie Gregg y Mollie Hill apartaron cuando no tenían otro lugar donde poner su pena.
En eso se puede convertir un cementerio, si una familia lo cuida con los años. No solo un lugar para los muertos. Un lugar que mantiene unidos a los vivos.
Lo que dice el marcador
Este cementerio familiar fue establecido en noviembre de 1900 cuando Maxie Gregg Hill (1859–1935) y su esposa Mollie (Dominy) (1869–1942) apartaron un terreno en su rancho para sepultar a su hijo Dudley, quien murió a los cuatro meses de edad. Maxie Gregg y Mollie Hill, once de sus dieciséis hijos y varias generaciones de sus descendientes están sepultados en el Cementerio Hill. A lo largo de los años ha sido sede de numerosas reuniones familiares. Entre las tumbas aquí presentes se encuentran las de veteranos de la Primera Guerra Mundial, la Segunda Guerra Mundial, Corea y Vietnam.
Traducción no oficial del texto del marcador de la Texas Historical Commission. Lea el texto oficial en inglés →