La versión de Duane
Así lo cuenta el marcador histórico oficial, y yo hago lo posible por hacerle justicia. Esto viene del condado de Val Verde: la historia del Cementerio Loma de la Cruz, en Del Rio. Acomódese, porque esta historia empieza con una mujer que miró a su alrededor, vio lo que faltaba, y decidió remediarlo.
Paula Losoya Taylor Rivers. Nacida alrededor de 1830, fallecida en 1902. El marcador histórico la llama promotora inmobiliaria de los primeros tiempos, y ese solo título le dice a usted que era una mujer que entendía lo que significaba la tierra, lo que valía, y, lo más importante, para qué servía.
Ella miró la Colonia Mexicana de Del Rio y reconoció una verdad difícil: esa gente no tenía un cementerio oficial donde enterrar a sus muertos. No había terreno consagrado. No había un lugar designado donde despedir a los suyos como se merecía.
Uno pensaría que ese tipo de problema nomás sigue y sigue, como tantos problemas. Pero Paula Rivers no era de las que se quedan cruzadas de brazos. En 1884 donó cuatro acres, así nomás los regaló, para que fueran designados como cementerio.
Cuatro acres de tierra tejana, apartados para que los muertos pudieran descansar en un lugar propio. Y alguien, en algún momento, colocó una cruz en la cima de una loma que miraba sobre ese terreno. Esa cruz le dio su nombre al cementerio.
Loma de la Cruz. Ahí descansan personas cuyas historias se extienden en muchas direcciones. Tres ex exploradores indios del Ejército de los Estados Unidos están enterrados ahí, hombres que sirvieron bajo esa bandera y encontraron su descanso final en esta tierra donada.
Y está también el reverendo Palomares, el primer pastor de la iglesia metodista mexicano-americana de Del Rio. El primero. Un hombre que sostuvo esa congregación desde el mero principio, enterrado ahora entre los suyos.
El último entierro en Loma de la Cruz fue en 1933. Después de eso, el terreno quedó en silencio. Pero silencio no es lo mismo que olvido.
Una asociación de cementerio se encargó de restaurar el panteón y hoy lo mantiene, honrando la memoria de Paula Rivers y de cada alma a la que ella le abrió un lugar. Cuatro acres. Una cruz en una loma.
Y una mujer que entendió que una comunidad sin un lugar donde honrar a sus muertos no está completa. Eso es la Loma de la Cruz.
Lo que dice el marcador
La desarrolladora de tierras Paula Losoya Taylor Rivers (ca. 1830-1902) se dio cuenta de que la gente de la Colonia Mexicana de Del Rio no contaba con un cementerio oficial donde enterrar a sus muertos. Ella donó cuatro acres para ser designados como cementerio en 1884. También están enterrados aquí tres ex Scouts Indios del Ejército de los EE. UU. y el Rev. Ramon V. Palomares, primer pastor de la Mexican American Methodist Church de Del Rio. Una cruz colocada en la cima de una loma dio al cementerio su nombre. El último entierro aquí tuvo lugar en 1933. Una asociación de cementerio restauró y mantiene el camposanto. Sesquicentenario de Texas 1836-1986.
Traducción no oficial del texto del marcador de la Texas Historical Commission. Lea el texto oficial en inglés →