La versión de Duane
Así lo cuenta el marcador histórico oficial, y yo se lo paso tal como está. El pueblo de Robstown creció alrededor de un cruce. No cualquier cruce, sino el punto donde se juntaban el ferrocarril Texas-Mexican y el St. Louis, Brownsville, and Mexico.
Donde se cruzan dos vías de tren llega la gente, y donde llega la gente, alguien va a construir un lugar donde dormir. En 1914, dos hombres lo vieron clarísimo. Los señores Brendle y Elick compraron un terreno justo aquí, y lo hicieron con propósito.
Su intención era levantar un hotel lo más cerca posible de la estación del ferrocarril. Nada de casualidad ni de accidente. Sabían perfectamente lo que hacían.
El hotel que construyeron quedó listo ese mismo año, 1914, y abrió sus puertas con treinta y seis cuartos. Treinta y seis cuartos, ahí mero en el cruce de dos ferrocarriles, en un pueblo joven del sur de Texas. Se volvió un centro de actividad para la comunidad, y por muchos años les dio a los vendedores viajeros un lugar no solo para dormir sino para extender su mercancía y hacer sus negocios.
El hotel era una especie de sala de exhibición además de posada, y eso le dice a uno algo sobre el ritmo del comercio que pasaba por Robstown en aquellos años. El señor Brendle no era ningún forastero de paso. Había llegado a Robstown en 1908, y para cuando él y el señor Elick pusieron manos a la obra, ya era conocido como operador de desmotadora de algodón, desarrollador y agricultor de la zona.
Nació en 1859 y murió en 1929, y nunca llegó a ver lo que vino después. Porque lo que vino después fue la Gran Depresión, y durante esos años tan duros el hotel salió de las manos de la familia Brendle para siempre. Pasó a manos de los Sons of Hermann, una organización fraternal alemana, y ese capítulo de la vida del edificio es historia aparte.
El edificio se ha mantenido en pie, y tiene mucho que decir por su arquitectura. Tres pisos de altura, con un parapeto de ladrillo a lo largo de la parte alta, un techo de teja roja sostenido sobre ménsulas, y un arco semicircular sobre la entrada. Uno lo mira y entiende que fue pensado para verse, para anunciarse a cualquiera que bajara del tren.
El Hotel Brendle está ahí hoy como recordatorio del primer crecimiento comercial de Robstown. Dos líneas de ferrocarril se cruzaron aquí, dos hombres compraron un terreno, y treinta y seis cuartos abrieron sus puertas. Así es como un pueblo anuncia que ya llegó.
Lo que dice el marcador
La comunidad de Robstown se desarrolló en torno al tráfico generado por el cruce de los ferrocarriles Texas-Mexican y St. Louis, Brownsville, & Mexico. En 1914, C.C. Brendle y V.V. Elick adquirieron un terreno en este sitio con el propósito de construir un hotel lo más cerca posible de la estación ferroviaria. Concluido ese mismo año, el Hotel Brendle abrió sus puertas con 36 habitaciones y se convirtió en un centro de actividad para la comunidad. Durante muchos años, el hotel proporcionó espacio para que los viajantes de comercio exhibieran sus mercancías. C.C. Brendle (1859-1929) fue un operador local de desmotadora, promotor inmobiliario y agricultor de la zona que llegó a Robstown en 1908. Su socio en el hotel, V.V. Elick, también fue su socio en sus intereses en la desmotadora. El hotel salió de manos de la familia Brendle durante la Gran Depresión y posteriormente fue propiedad de los Sons of Hermann, una organización fraternal alemana. Entre los interesantes elementos arquitectónicos del hotel de tres pisos se encuentran un pretil de ladrillo, un techo de teja roja sostenido sobre ménsulas y un arco semicircular sobre la entrada. El Hotel Brendle es un recordatorio del temprano crecimiento comercial de Robstown. Monumento Histórico Registrado de Texas - 1984
Traducción no oficial del texto del marcador de la Texas Historical Commission. Lea el texto oficial en inglés →