La versión de Duane
Este marcador histórico oficial es el que manda la historia, y yo nomás soy la voz que la lleva por el camino. Así que escuche lo que dice sobre Zychlinski Park. Hay que apreciar el tipo particular de historia que comienza con un noble polaco bajándose de un tren en el condado de Brazoria, a fines de los años 1880, y quedando perdidamente enamorado de unos perales en flor.
Eso fue exactamente lo que pasó. El capitán Wilhelm Zychlinski llegó, echó un vistazo a esos árboles floreciendo por el paisaje, y decidió que ese era su lugar. Lo llamó Pearland.
El capitán no soñaba en chico. Compró cinco mil novecientas noventa y un acres de terreno, y no es número redondo, cinco mil novecientas noventa y uno, justo junto a un desvío ferroviario en una estación llamada Mark Belt. Trazó el plano de un pueblo, lo dejó todo bien ordenado, e incluyó un parque desde el principio en ese primer diseño de la ciudad.
Lo llamarían Zychlinski Park. Y entonces, poco después de terminar ese plano, el capitán vendió la mayor parte de sus tierras y desapareció. Así nomás.
Se fue. Le dejó el asunto a su abogado, el señor O'Brian, para que lo llevara a término. El señor O'Brian registró el mapa de Pearland en el archivo del condado el 26 de septiembre de 1894.
El capitán no apareció por ningún lado. Pero Pearland siguió sin él. Para 1911, los promotores inmobiliarios Allison and Richey ya habían abierto oficinas ahí mismo en el Suburban Gardens Hotel.
Eran gente de empuje, creyentes de verdad, y apoyaron una banda de música y equiparon todo un equipo de beisbol, el Suburban Gardens baseball team, nomás para poner a Pearland en el mapa y mantenerlo ahí. Por casi dos generaciones, la gente de Pearland jugó beisbol en Zychlinski Park. Los viejitos lo recuerdan bien: largos domingos por la tarde recostados en la orilla del campo, y cuando el juego se alargaba más allá del atardecer, arrimaban los carros y jugaban con las luces delanteras.
Imagínese eso: beisbol en tiempo extra alumbrado por faros de automóvil. Hay algo profundamente terco y hermoso en esa imagen. Después vino la Gran Depresión, y el beisbol en ese parque se volvió algo más que un juego.
Era una manera de aguantar, un escape popular, como dice el marcador histórico, y uno se lo cree sin chistar. Solo la Segunda Guerra Mundial detuvo el beisbol en Zychlinski Park. Y esa es una frase que merece un momento de silencio.
Solo una guerra mundial. En 1946, con la guerra atrás, un grupo de ciudadanos firmó una petición para darle al parque un nuevo uso. El distrito escolar lo tomó a su cargo, y hasta finales de los años 1990, Zychlinski Park fue el patio de recreo de la C. J. Harris Elementary School.
Un noble polaco se enamoró de unos perales, compró casi seis mil acres, trazó un mapa y desapareció. Y el parque que lleva su nombre se convirtió en el escenario de cien años de tardes dominicales, de esa resistencia de los tiempos de la Depresión, y de niños jugando en el recreo. El capitán Zychlinski se habrá ido, pero Pearland no dejó de jugar.
Lo que dice el marcador
Nombrado en honor al noble polaco que llegó al Condado de Brazoria a finales de la década de 1880 y se enamoró de los perales en flor de una zona a la que llamó Pearland, el Parque Zychlinski quedó incluido en el plano original del pueblo. El Capitán Wilhelm Zychlinski compró 5991 acres de terreno junto a un desvío de ferrocarril en una estación llamada Mark Belt. Poco después de completar el plano de su pueblo, Zychlinski vendió la mayor parte de sus propiedades y desapareció, dejando a su abogado, J. W. O'Brian, la tarea de registrar el mapa de Pearland en el Hall of Records del condado el 26 de septiembre de 1894. En 1911, los promotores inmobiliarios Allison and Richey establecieron sus oficinas en el Suburban Gardens Hotel. Para promover Pearland, la firma patrocinó una banda de música y equipó al equipo de béisbol de Suburban Gardens. Durante casi dos generaciones, los habitantes de Pearland jugaron béisbol en el Parque Zychlinski. Los veteranos del lugar han recordado largas tardes de domingo en las tribunas y partidos en tiempo extra iluminados por los faros de los automóviles. Durante la era de la Depresión, el béisbol en el parque fue un popular escape. Solo la Segunda Guerra Mundial detuvo el béisbol en el Parque Zychlinski. En 1946, un grupo de ciudadanos firmó una petición para permitir que el parque fuera utilizado por el distrito escolar, y hasta finales de la década de 1990 fue el patio de juegos de la Escuela Primaria C. J. Harris. (1998) Grabado: Pearland Independent School District (1996-1997) James Schleider, superintendente Junta de Síndicos: Glen Moreau, presidente; Phil Peevey, vicepresidente; Ed Thompson, secretario; Lilliam Smith; Glenn Garrison; Rosella Webb; Jim Watson
Traducción no oficial del texto del marcador de la Texas Historical Commission. Lea el texto oficial en inglés →