La versión de Duane
El marcador histórico en Proctor Springs es el que cuenta esta historia, y yo nomás soy la voz que la lleva por el camino. Antes de que Waco tuviera parques y manteles de picnic y domingos tranquilos, Proctor Springs ya cumplía con su oficio. Era uno de los tantos lugares donde los hombres de la frontera abrevaban, un sitio donde la tierra ofrecía lo necesario sin ningún alarde.
Con el tiempo, conforme Waco fue creciendo a su alrededor, los manantiales se volvieron lugar de paseo para las familias de los primeros tiempos. Con sombra, con calma, de esos lugares que una ciudad empieza a querer antes de saber bien a bien qué hacer con ellos. Luego llegó la escritura.
El 24 de mayo de 1910, la señora Cameron, viuda de William Cameron, y su familia cedieron esos terrenos a la ciudad de Waco. Esa donación, ciento veinticinco acres en su origen, se convirtió en el inicio de William Cameron Park, bautizado así en honor al empresario y líder cívico que había fallecido en 1899. El parque llevó su nombre hacia adelante después de que él ya no estaba, que es una manera que tiene una ciudad de dar las gracias.
Y la historia no paró ahí. Para 1920, aquellos ciento veinticinco acres originales habían crecido hasta quinientos. El espíritu que guiaba al parque quedó grabado en su propia naturaleza: belleza natural preservada para el disfrute de la gente.
Esa idea hizo un trabajo callado pero constante a lo largo de los años. En 1970, el Waco Garden Club tomó ese espíritu en serio. Restauraron el santuario de aves, el arboreto y la reserva de flores silvestres nativas, devolviendo lo que los manantiales y la tierra siempre habían querido ofrecer.
Aquí se detuvieron los hombres de la frontera a abrevar. Aquí tendieron sus manteles las familias a la sombra. Una familia lo entregó para que todos pudieran tenerlo.
Hay lugares que no dejan de dar, si la gente que los rodea los deja.
Lo que dice el marcador
Uno de los numerosos puntos de abastecimiento de agua utilizados por los pioneros de la frontera; lugar de recreo para los primeros habitantes de Waco. Cedido el 24 de mayo de 1910 por la señora William (Flora B.) Cameron y su familia a la ciudad de Waco como donación original para William Cameron Park, nombrado en honor al líder cívico y empresario fallecido (1899). El parque original de 125 acres fue ampliado a 500 acres en 1920. En consonancia con el tema del parque de "preservar la belleza escénica natural para el disfrute del pueblo", el Waco Garden Club restauró en 1970 el santuario de aves, el arboreto y la reserva de flores silvestres nativas.
Traducción no oficial del texto del marcador de la Texas Historical Commission. Lea el texto oficial en inglés →