La versión de Duane
Así lo cuenta el marcador histórico oficial, y así se lo voy a contar yo. Los hermanos Thomas y James Bell llegaron a este rincón de Texas desde la Florida en 1822, como parte de la colonia de Stephen Austin. No venían de paso.
Para 1837 ya habían adquirido unas dos mil acres de tierra en esta zona, y ese tipo de raíces suelen importar. Para 1846, Thomas Bell tomó una decisión que marcaría el rumbo de todo el condado. Ofreció parte de su terreno para fundar un pueblo nuevo, uno que los votantes eligieron para reemplazar a San Felipe como cabecera del condado.
Los votantes aceptaron, y así el suelo bajo sus ruedas empezó a tener futuro. El pueblo se trazó en 1848, y llegó gente de lugares que uno no esperaría: Inglaterra, Alemania, Connecticut, Maryland, Georgia. Gente de todos esos rincones lejanos encontró su camino hasta aquí, y pronto el pueblo tuvo nombre.
Por votación popular le llamaron Bellville. En 1848 levantaron el palacio de justicia y la cárcel. El primer hotel abrió en 1849.
En menos de diez años, ese pueblito próspero ya sostenía unos quince negocios. Nada mal para un pedazo de pradera tejana. Luego llegó la Guerra Civil, y dejó el pueblo casi desierto.
La Reconstrucción fue dura para Bellville, igual que para tantos otros pueblos de Texas, y reconstruirse fue trabajo lento y difícil. Pero alrededor de 1877 nuevos negocios empezaron a echar raíces, y el terreno volvió a afirmarse. Luego, en 1880, llegó algo que suele cambiarlo todo: el ferrocarril Gulf, Colorado and Santa Fe entró a Bellville, y la población se duplicó rápidamente.
Las iglesias Episcopal y German Methodist se organizaron alrededor de 1881. El periódico Bellville Standard arrancó en 1882. Una compañía de teléfonos comenzó operaciones y se fundó una biblioteca, todo esto para 1886.
Y la tierra seguía dando. La producción de algodón creció a finales de la década de 1890 hasta llegar a más de diez mil pacas despachadas cada temporada de cosecha. Para el cambio de siglo, Bellville florecía tanto en lo cultural como en lo económico.
Luego llegó 1915, y la historia dio otro giro. Se descubrió el oro negro aquí cerca de Bellville, y así nomás el petróleo reemplazó al algodón como la industria principal de la zona. El desarrollo de los campos petroleros locales impulsó aún más el crecimiento y siguió sosteniendo este pueblo a lo largo del siglo veinte.
Dos hermanos de la Florida, dos mil acres, y un pueblo que siempre encontró la manera de seguir adelante. Eso es Bellville, y así lo dice el marcador histórico.
Lo que dice el marcador
Los hermanos Thomas y James Bell llegaron a esta área desde Florida en 1822 con la colonia de Stephen F. Austin y adquirieron aproximadamente 2,000 acres de tierra en 1837. Thomas Bell ofreció una porción de su terreno en este sitio para un nuevo asentamiento que reemplazara a San Felipe como cabecera del condado; su oferta fue aceptada por los votantes en 1846. Pioneros provenientes de lugares tan lejanos como Inglaterra, Alemania, Connecticut, Maryland y Georgia se establecieron en la nueva población, que fue trazada en 1848 y pronto recibió el nombre de Bellville por votación popular. Un palacio de justicia y una cárcel fueron construidos en 1848, y el primer hotel de Bellville abrió en 1849. En menos de diez años, la floreciente ciudad contaba con alrededor de quince negocios. La Guerra Civil dejó la población casi desierta y, como en muchas ciudades similares de Texas, la reconstrucción fue difícil durante la era de la Reconstrucción. El crecimiento positivo comenzó alrededor de 1877 a medida que nuevas empresas comerciales echaron raíces. En 1880 el Gulf, Colorado and Santa Fe Railway llegó a Bellville y la población creció rápidamente al doble. Las iglesias Episcopal y Metodista Alemana se organizaron alrededor de 1881, y el periódico Bellville Standard fue fundado en 1882. Una compañía telefónica inició operaciones y se estableció una biblioteca para 1886. La producción de algodón aumentó a finales de la década de 1890 y más de 10,000 pacas eran enviadas cada temporada de cosecha. Para el cambio de siglo, Bellville prosperaba tanto cultural como económicamente. El petróleo reemplazó al algodón como la principal industria de la zona en 1915, cuando el oro negro fue descubierto en los alrededores de Bellville. El desarrollo de los campos petroleros locales impulsó aún más el crecimiento de la ciudad y continuó apoyando a Bellville durante todo el siglo 20. (1999)
Traducción no oficial del texto del marcador de la Texas Historical Commission. Lea el texto oficial en inglés →