Marcador histórico de Texas

Familia Altwein

McQueeney · Condado de Guadalupe · colocado en 2002

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Condado de Guadalupe, Texas

La versión de Duane

Esto es lo que cuenta el marcador histórico oficial, y yo hago lo posible por hacerle justicia. Acomódese, porque esta historia empieza con un viaje largo y termina en tierra quieta a orillas del Guadalupe. Johann Gotthülf Altwein nació en 1801, era constructor y operador de molinos de grano, un hombre que sabía leer un río y sacarle provecho a la piedra y la madera.

Su esposa Wilhelmine, nacida en 1802 de la familia Quandt, estaba hecha de la misma madera. En 1851, los dos recogieron a su familia, dejaron atrás Prusia y pusieron rumbo a Texas. Se establecieron en una granja a la orilla poniente del río Guadalupe, muy cerca del lugar donde hoy está el marcador histórico.

Tierra nueva, suelo nuevo, toda una vida por construir. Y entonces, apenas tres meses después de comprar esa granja, Johann Gotthülf andaba desmontando el terreno, haciendo el trabajo duro y necesario del hombre que está echando raíces, cuando le dio un golpe de calor que se lo llevó. Así nomás, el constructor ya no estaba.

Era 1853, y Texas apenas había tenido tiempo de aprender su nombre. Ese mismo año, la familia estableció un cementerio como a media milla al oriente del marcador histórico, y ese terreno se convirtió en el panteón de la familia Altwein. Y aquí hay algo en lo que vale la pena detenerse.

La historia de la familia registra al menos catorce sepulturas en ese lugar. Algunas no tienen más señal que unas piedras del campo acomodadas sobre la tierra. Pero en todo ese cementerio, una sola tumba tiene lápida de verdad.

Es la de un nieto pequeño, Herrman Altwein, que nació en 1880 y murió en 1882, a los dos años de edad. Esa piedra chiquita se yergue donde tantas otras han callado para siempre. Los padres de Herrman, Wilhelm Altwein, nacido en 1840 y muerto en 1915, y Louise Staats Altwein, nacida en 1847 y muerta en 1888, también descansan ahí, junto con dos de sus hijas, una de ellas llamada Otillia, nacida en 1884 y muerta en 1886.

También se cree que en ese panteón familiar están enterrados dos hijos de un trabajador mexicano de la zona, lo cual dice bastante de la clase de gente que eran los Altwein. La hija mayor de Johann Gotthülf y Wilhelmine, Augusta, nacida en 1830 y muerta en 1901, también está ahí, junto con su esposo Johannes Krams y sus hijas Augusta Krams Dammann y Matilda Krams, todas fallecidas en el mismo año, 1883. La última persona sepultada en ese cementerio fue Bertha Matilda Krams Scheffell, nacida en 1861 y muerta en 1933.

Y a través de todo eso, Wilhelmine, la matriarca que cruzó un océano y vio caer a su esposo al calor de Texas a los pocos meses de llegar, vivió hasta 1880. Le alcanzó el tiempo para ver la escuela que la familia ayudó a levantar. Los Altwein donaron tierra para la primera escuela comunitaria de Schumannsville, y esa escuela se llamó Altwein School en su honor.

En 1879 la mudaron más cerca del pueblo y la rebautizaron Unionwein School. El legado se sostuvo. Los descendientes de la familia Altwein siguen viviendo en esa región hoy en día, lo que significa que aquel viaje desde Prusia en 1851 echó raíces tan hondas que ni el calor, ni el dolor, ni el paso del tiempo ha podido arrancarlas del todo.

Lo que dice el marcador

Johann Gotthülf Altwein (1801-1853), constructor y operador de molinos de granos, y su esposa Wilhelmine (Quandt) (1802-1880) trajeron a su familia a Texas desde Prusia en 1851 y se establecieron en una granja en la ribera oeste del Río Guadalupe, cerca de este sitio. Donaron terreno para la primera escuela comunitaria de Schumannsville. Llamada Altwein School en su honor, fue trasladada a un lugar más cercano al pueblo en 1879 y rebautizada como Unionwein School. A aproximadamente media milla al este de este sitio se encuentra el cementerio de la familia Altwein, establecido en 1853 con motivo de la muerte de Johann Gotthülf Altwein. Tres meses después de adquirir la granja, mientras trabajaba para desmontar el terreno, sufrió una insolación fatal. Solo una tumba en el cementerio está marcada con una lápida: la del nieto de dos años, Herrman R. Altwein (1880-1882). Los registros de historia familiar documentan al menos catorce sepulturas en el lugar, algunas marcadas con simples rocas del lugar. Entre los inhumados también se encuentran los padres de Herrman, Wilhelm (1840-1915) y Louise Staats (1847-1888) Altwein, y dos de sus hijas, una llamada Otillia (1884-1886). Se cree, asimismo, que están enterrados en el panteón familiar dos hijos de un trabajador mexicano de la localidad; la hija mayor de los Altwein, Augusta (1830-1901), su esposo Johannes Krams y sus hijas Augusta Krams Dammann y Matilda Krams, quienes fallecieron todas en 1883. Otra hija, Bertha Matilda Krams Scheffell (1861-1933), fue la última persona inhumada en el cementerio familiar. La familia Altwein es representativa de los numerosos inmigrantes alemanes que llegaron a Texas en el siglo XIX, y su legado continúa con descendientes que aún viven en la región. (2002)

Traducción no oficial del texto del marcador de la Texas Historical Commission. Lea el texto oficial en inglés →

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