La versión de Duane
Esto es lo que cuenta el marcador histórico oficial sobre Los Ejidos de Reynosa Vieja, aquí en el condado de Hidalgo. Acomódese, porque este relato tiene sus años. Nos remontamos a 1749, cuando el coronel José de Escandón fundó un asentamiento llamado Nuestra Señora de Guadalupe de Reynosa.
Nombre largo, pero lugar muy real, y la gente que llegó a vivir ahí necesitaba tierra para trabajar. Así que los agrimensores se pusieron a medir y apartaron más de diez mil acres: diez mil, reservados como Los Ejidos, los terrenos comunes del pueblo, donde los pobladores podían sembrar y criar ganado a su gusto. Las tierras restantes se extendían a ambos lados del Río Grande, y cada una de las ochenta porciones, es decir, ochenta lotes individuales, tenía acceso al río.
Todas y cada una. Eso no fue casualidad. El acceso al río era la vida misma por estos rumbos: agua, movimiento, comercio.
Y hablando de comercio, Los Ejidos no era nomás un lugar para cultivar y pastorear. Era un punto clave de la región, un sitio de transferencia en pleno corazón del comercio de la sal. La sal pasaba por estos terrenos comunes como si fueran suyos.
También estaba la misión ligada a todo esto, San Joaquín del Monte, que cargó su propio peso. Tuvo un papel destacado en la evangelización de las tribus nativas, y al mismo tiempo sirvió de escuela y de iglesia para los pobladores, todo desde un mismo lugar. Luego llegó 1802.
Las inundaciones. La villa tuvo que moverse. Reynosa levantó sus cosas y se trasladó, dejando atrás lo que la gente empezó a llamar la Reynosa Vieja, conocida hoy como Reynosa Díaz.
Pero aquí está lo que hace que esta historia cierre bien: esa tierra antigua no se quedó callada. Los antiguos ejidos siguen ahí, siguen siendo hogar. La Joya, Abram-Perezville y Peñitas existen hoy en día en ese mismo suelo que los agrimensores del coronel Escandón midieron y marcaron.
Diez mil acres, ochenta porciones, una villa que cedió ante las aguas, y la tierra siguió viviendo.
Lo que dice el marcador
En 1749, el coronel Jose de Escandon fundó Nuestra Señora de Guadalupe de Reynosa. Los agrimensores delimitaron más de 10,000 acres para Los Ejidos, los terrenos comunes del pueblo, para que los colonos cultivaran y criaran ganado. Las tierras restantes bordeaban cada lado del Río Grande y cada una de las 80 porciones (parcelas) tenía acceso al río. Además de la ganadería, Los Ejidos fue importante comercialmente como punto de transferencia para el comercio de sal de la región. La misión de los terrenos comunes, San Joaquín del Monte, desempeñó un papel destacado en la evangelización de las tribus nativas y como escuela e iglesia para los colonos. En 1802, la villa se trasladó debido a inundaciones. La antigua Reynosa (hoy Reynosa Díaz) continúa existiendo, y La Joya, Abram-Perezville y Penitas existen actualmente en los antiguos ejidos. (2010)
Traducción no oficial del texto del marcador de la Texas Historical Commission. Lea el texto oficial en inglés →