La versión de Duane
Así lo cuenta el marcador histórico oficial, y yo nomás hago lo posible por traérselo bien contado. Hay lugares que se ganan el nombre sin mayor complicación. Otros se lo ganan a los golpes.
Y luego están los que parecen haber ido juntando historias desde antes de que alguien llegara a escribirlas. El Pegleg Crossing sobre el San Saba, allá en el condado de Menard, es de ese tercer tipo. Primero imagínese el terreno.
Un paso con forma de reloj de arena entre las lomas, justo donde el McDougal Creek se junta con el río San Saba. La tierra se estrecha ahí con una precisión que parece hecha a propósito, y por años, muchísimos años sin contar, fue un campamento favorito de los indios. Un lugar donde la gente paraba, descansaba, abrevaba sus caballos y seguía su camino.
Luego, en 1732, entró en la historia escrita como el escenario de una batalla entre españoles y apaches. Así nomás, ese campamento tranquilo se ganó una guerra en su historial. ¿Y después de eso?
Pues el lugar no dejó de atraer gente. Llegaron aventureros. Cazadores de mustangos.
Guerreros contra los indios. Colonos alemanes en busca de una vida nueva. Buscadores de oro persiguiendo algo que quién sabe si los esperaba.
Todos pasaron por ese estrecho entre las lomas. El nombre en sí, Pegleg, probablemente se lo debe al dueño de la tierra, Wilhelm Harlen, quien muy seguramente lo puso en honor a un comisionado de tierras que tenía una sola pierna, el señor Ward. Un hombre con una pierna de palo dejando su huella en el nombre de un cruce.
Hay cierta poesía en eso. El cruce se volvió estación en una ruta de diligencias, lo cual suena bastante respetable. Pero aquí es donde el relato agarra vuelo.
A una sola milla al oeste estaba un lugar que la gente llamaba Robbers' Roost, el Nido de los Bandidos. Y el Pegleg Crossing se ganó una fama bien ganada por los muchos asaltos que ocurrieron por ahí. Muchos, no uno, no unos cuantos, muchos.
Los viajeros que iban en la diligencia tenían buenos motivos para ir con los ojos abiertos y sus pertenencias bien guardadas. Después los tiempos cambiaron, como siempre cambian, y el Pegleg tomó un papel nuevo: cruce sobre el Great Western Cattle Trail. Los bandidos y los buscadores de oro cedieron el paso a los vaqueros y a las longhorns, todo el estruendo grandioso de una arreada de ganado pasando por ese mismo estrechamiento en forma de reloj de arena.
Un solo cruce. Una batalla entre españoles y apaches en 1732. Asaltos a las diligencias.
Un camino de ganado. Y el nombre de un comisionado con una pierna de palo cabalgando por la historia. Ese rincón apretado entre el McDougal Creek y el San Saba lleva mucho tiempo ganándose su historia.
Lo que dice el marcador
Un paso en forma de reloj de arena entre las colinas donde McDougal Creek se une al San Saba River. Durante años fue un campamento indígena predilecto; entró en la historia escrita en 1732 como sitio de una batalla entre españoles y apaches. Por allí pasaron aventureros, cazadores de mustangos, combatientes contra los indígenas, colonos alemanes y buscadores de oro. Probablemente fue nombrado por el propietario Wilhelm Harlen en honor al comisionado de tierras T.W. Ward, quien tenía una sola pierna. El cruce se convirtió en estación de una línea de diligencias. Adquirió notoriedad por los numerosos asaltos ocurridos en "Robbers' Roost" (1 milla al oeste). Pegleg sirvió en una época posterior como cruce en el Great Western Cattle Trail.
Traducción no oficial del texto del marcador de la Texas Historical Commission. Lea el texto oficial en inglés →