La versión de Duane
Esto es lo que dice el marcador histórico oficial, y aquí se lo cuento como se merece. En el condado de Gillespie hay una casita de cantera de un solo cuarto que, a primera vista, no parece gran cosa. Paredes sencillas, techo sencillo.
Uno podría pasarla de largo sin pensarlo dos veces. Pero sería un error. Fue en 1903 cuando un albañil llamado Emil Weber la levantó.
Y Emil sabía lo que hacía: piedra caliza bien asentada, construida justo encima de un sótano cavado en la tierra. La idea era práctica como unas buenas botas de trabajo: un lugar fresco y sólido para guardar verduras, tocino, chorizo y vino. El tipo de estructura que un artesano construye no porque vaya a hacerse famosa, sino porque simplemente tiene que estar ahí.
Y aquí es donde la historia da vuelta. Uno de los hijos de Emil, Werner Weber, le tomó cariño a esa casita. Werner no era albañil como su padre.
Era tallador de madera. Y en algún momento, él miró ese viejo cuarto de almacén, el que antes guardaba carne ahumada y verduras del huerto, y vio un taller. Y eso fue exactamente lo que se volvió.
Werner Weber se puso a trabajar entre esas humildes paredes de cantera, y lo que salió de ahí no tuvo nada de humilde. Diseñó altares. Talló piezas religiosas.
Iglesias por toda la región llevan la huella de sus manos. Pero, y agárrese bien, Werner también talló un atril. Un solo atril.
Y ese atril está hoy en exhibición en la Catedral Nacional, en Washington, D.C. Una casita de un cuarto en el condado de Gillespie. Un sótano debajo de ella, construido para guardar chorizo y vino.
Y desde adentro de esas mismas cuatro paredes de piedra salió una obra de arte en madera que hoy descansa en una de las catedrales más importantes del país. Werner Weber falleció en 1974. Pero el Keller Haus, el Das Keller Haus, como se le conoce, sigue en pie.
Sigue siendo de cantera. Sigue siendo sencillo. Hay edificios que guardan verduras.
Hay edificios que guardan historia. Y de vez en cuando, si un albañil lo construye bien y un tallador lo encuentra después, un edificio tiene el privilegio de guardar las dos cosas.
Lo que dice el marcador
Esta sencilla construcción auxiliar de una sola habitación, hecha de piedra caliza, fue construida en 1903 por el albañil Emil Weber. Él erigió la estructura, que se asentaba sobre un sótano, para almacenar verduras, tocino, salchicha y vino. Uno de los hijos de Weber, Werner E. Weber (m. 1974), tallador de madera, utilizó el edificio como taller. Diseñó altares y piezas religiosas para muchas iglesias de la zona, y también talló un atril que se exhibe en la National Cathedral en Washington, D. C. Monumento Histórico Registrado de Texas - 1982
Traducción no oficial del texto del marcador de la Texas Historical Commission. Lea el texto oficial en inglés →