La versión de Duane
Así lo cuenta el marcador histórico oficial, y yo hago lo que puedo por contarlo como se merece. Acomódese, porque este empieza con una reunión y termina, como tantas buenas historias de Texas, con la tierra misma. Era el 17 de enero de 1897, pleno invierno, y un grupo de inmigrantes alemanes que vivían cerca de Geronimo se reunió en la escuela Specht para hablar de algo que toda comunidad tiene que enfrentar tarde o temprano.
Necesitaban un lugar donde enterrar a sus muertos. Un lugar como Dios manda. Un lugar de todos.
Ahí mismo, en ese salón de clases, hicieron lo que los inmigrantes alemanes solían hacer cuando algo había que resolver: se organizaron. Fundaron lo que ellos llamaron una friedhof gesellschaft, es decir, una asociación de cementerio, y no se anduvieron con rodeos. En menos de una semana ya habían comprado un terreno de cinco acres a un señor llamado Ernst Puls, y le pusieron nombre: Lone Oak Cemetery.
Y aquí la historia da un giro tranquilo pero pesado. El primer entierro en Lone Oak, la primera alma que descansó en esa tierra recién comprada, fue el hijo de una semana de vida, sin nombre, de Ernst y Bertha Puls. El mismo Ernst Puls que les había vendido el terreno.
Uno se queda un momento con eso. El hombre que dio la tierra recibió, casi de inmediato, el primer dolor que esa tierra guardaría. Desde entonces, más de novecientos entierros han tenido lugar en Lone Oak, y también se han trasladado allí varias tumbas más antiguas del siglo diecinueve, así que el cementerio no solo guarda a los que vinieron después, sino a algunos que vinieron antes.
Novecientas almas, y contando, todas descansando en cinco acres que una comunidad decidió, en el frío de enero de 1897, que necesitaba. Y resultó que tenían razón.
Lo que dice el marcador
El 17 de enero de 1897, inmigrantes alemanes que vivían en el área de Geronimo se reunieron en la Specht School para hablar sobre la necesidad de un cementerio comunitario. El grupo formó una "friedhof gesellschaft", es decir, una asociación de cementerio, y en menos de una semana adquirió un terreno de cinco acres de Ernst Puls y lo designó el Cementerio Lone Oak. Al año siguiente tuvo lugar el primer entierro: el hijo sin nombre, de una semana de nacido, de Ernst y Bertha Puls. Desde su fundación, se han realizado más de 900 entierros, y varias tumbas antiguas del siglo XIX también han sido trasladadas aquí. (1992) [Medallón de Cementerio Histórico de Texas añadido en 2020]
Traducción no oficial del texto del marcador de la Texas Historical Commission. Lea el texto oficial en inglés →